Cali
Así recordó Jotamario Arbeláez a su gran amiga Aura Lucía Mera: “Hiciste bella mi vida de poeta, Auralú”
La periodista y gestora caleña fue directora del Instituto Colombiano de Cultura durante los años 80.
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1 de abr de 2026, 11:49 p. m.
Actualizado el 1 de abr de 2026, 11:52 p. m.
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El domingo, 29 de marzo, falleció en Cali, a sus 83 años, Aura Lucía Mera, una mujer que dejó huella en el periodismo y la cultura de Colombia, como lo demuestran sus más de 60 años escribiendo columnas de opinión en el diario El País y otros medios como El Espectador, siendo una voz independiente y sin miedo a decir la verdad, a tomar posiciones aun cuando fueran impopulares o incomodaran a sectores poderosos.
También fue crucial su labor como directora del Instituto Colombiano de Cultura (ColCultura) en los años 80, durante el gobierno del presidente Belisario Betancur, así como en la creación del Festival Internacional de Literatura Oiga Mire Lea de Cali, evento que bautizó, impulsó y promovió en sus últimos años de vida.
En medio del duelo por su partida, familiares y amigos cercanos han compartido sus recuerdos de una mujer única, llamada la dama rebelde de la cultura, por su carácter intrépido y de una honestidad directa.
Entre ellos, el poeta y escritor caleño Jotamario Arbeláez, quien fue su gran amigo por más de 40 años. En entrevista con El País, Arbeláez contó las circunstancias en que la conoció:
“Mi anterior mujer, la Maga, me despachó de su casa, a finales del 80. Y se fue para España. Días después gané el Premio Nacional de Poesía de La Oveja Negra, la editorial de Gabo. En ceremonia solemne, recibí el cheque del premio de manos del expresidente Alfonso López y, de parte de la poesía, el abrazo de la bella Aura Lucia Mera, que se convertiría en el amor de mi vida”.
El poeta reveló que sostuvieron una relación amorosa: “A pesar de que nuestro romance no duró muchos meses. La hija de la Maga, mi pupila María de las Estrellas, murió en un accidente y me sentí en el deber de acompañarla a su regreso de España. Fue una dolorosa despedida con Auralú. Tiempo después volvió a dejarme la Maga y me quedé sin el pan y sin el queso, pero con el amor imborrable por la imbatible dama caleña, hija de la admirable Aurita (Aura Becerra de Mera), que tanto camino le abrió a Gonzalo Arango en su progresión nadaísta”.
Aura Lucía Mera, en palabras del escritor nadaísta, “es la mujer más extraordinaria que he conocido en la vida. Por su belleza y su talento, su sentido del humor, su cultura libresca, su solidaridad humana y su frescura amistosa, unidos al maravilloso manejo de su hogar con sus 4 hijos”.
Como periodista y gestora, Arbeláez asegura que Aura Lucía “supo encauzar la cultura del país desde sus provocadoras columnas de prensa, como lo había hecho también su madre, y su promoción de publicaciones, como lo haría después desde su cargo de directora de ColCultura, como lo hizo Gloria Zea. Como se dijo por entonces, Belisario Betancur logro reemplazar a una vaca sagrada por una Mera Becerra”.

Uno de sus grandes logros fue organizar la presentación de la delegación colombiana el acto de recibimiento del Premio Nobel de Literatura concedido a Gabriel García Márquez en Estocolmo, en diciembre de 1982.
Con este evento “dejó la lección de cómo se debía hacer cultura, en medio de un ritual asombroso. Todos quienes la conocieron reconocieron que era un alma comprometida para luchar por la cultura y de la denuncia”, subraya Arbeláez.

Entre las anécdotas más sorprendentes de los años que fueron amigos, cuenta que “cuando ella manejaba Colcultura, le dije que a los 40 años no había salido de Colombia y me escogió para representar al país en el Festival de Poesía de Struga, en Yugoeslavia, por entonces el más prestigioso del mundo. De allí emprendí una gira por Europa proclamando la paz que buscaba pactar Belisario Betancur con Jaime Bateman del M-19, que en algo quedó”.
“Hice presentaciones en Budapest, Viena, Praga, Berna, Roma, París y Madrid. Y el día que debía regresar, 26 de noviembre de 1983, una leve dolencia venérea me obligó a solicitar cambio de fecha. Cuando estaba en la droguería oí por televisión que lamentaban informar que el avión de Avianca procedente de París acababa de caer sobre Mejorada del Campo, muriendo en él Marta Traba y toda una comitiva de intelectuales invitados a una ceremonia cultural por el presidente de Colombia. No hay mal que por bien no venga. Hiciste bella mi vida de poeta, Auralú”, concluye.
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