Una investigadora vallecaucana fue seleccionada como la inventora del año 2014. Ideas que muchos colombianos vuelven una realidad. Y que se transforman en negocios.

Los inventores en Colombia tienen muchas caras. Los hay con todos los pergaminos, es decir, estudiosos con doctorados, pero también se encuentran otros que sin tanto título están buscando soluciones a los problemas cotidianos de la vida.El principal requisito para ser inventor es atreverse a soñar. Eso dice Gladis Miriam Aparicio Rojas, una palmireña candidata a doctorado de física de la Universidad del Valle que fue elegida por la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) como la inventora del año 2014.“Si usted tiene un proyecto y alguien le dice eso es imposible. Eso ya es un invento, inventar es hacer algo que no se había hecho antes”, afirma.En Colombia, si los inventos se midieran por el número de patentes que se solicitan, se podría decir que hay un crecimiento significativo en el país por la investigación y por la creación de nuevas cosas. Según cifras de la SIC, hace cuatro años se hacían 140 solicitudes de patentes al año y hoy se hacen 240, “hemos pasado de tres solicitudes por millón de habitantes a más de cinco, es un incremento porcentual alto”, anota el superintendente Delegado para la Propiedad Industrial, José Luis Londoño Fernández .Inventores del Valle, por ejemplo, presentaron el año pasado 29 solicitudes de patentes por invención, mientras que en el 2012 habían sido 11.Gladis Aparicio considera que estas cifras no revelan el trabajo que se viene haciendo desde la región, ya que en las universidades hay cientos de estudiantes con ideas y proyectos, pero que para desarrollarlas requieren apoyo.En eso coincide Camila Blanco, una inventora barranquillera de 15 años, quien también fue destacada por la creación de un dispositivo purificador de agua cruda por energía solar. “Los jóvenes saben cuáles son las problemáticas en la ciudad y aunque no parezca hay mucho por inventar, lo que pasa es que falta motivación y eso puede venir desde la educación media, como en mi caso pues el colegio tiene un énfasis en investigación”, afirma la joven.De todo como en boticaLo cierto es que son muchas las ideas que surgen de estos inventores y una gran mayoría de sus creaciones están orientadas a solucionar problemas de la industria.A la SIC han llegado solicitudes para patentar por ejemplo, un probador de fragancias, un sistema de ortodoncia que no utiliza brackets, un sistema para ‘atrapar’ rayos, un sistema de generación de energía para vehículos eléctricos, un dispositivo de peluquería para teñir el cabello o el sensor para evitar accidentes en las escaleras eléctricas, invento que también resultó premiado por la Superintendencia, en la modalidad de industria.En general son soluciones que, según sus creadores, están a la vista de muchos, pero no todos pueden verlas. Baterías con hilo de arañaCuando Gladis Miriam Aparicio, docente de la Universidad Autónoma de Occidente, presentó su proyecto de doctorado sobre el uso del hilo de araña para construir una membrana que mejore la conducción de energía en las baterías recargables, se encontró con cierta incredulidad en esta idea. Sin embargo, ella insistió y tuvo apoyo del Departamento de Física de la Universidad del Valle, donde hace su doctorado. Recuerda que le llamó la atención las propiedades del hilo de araña y pensó que en ese producto estaba la solución a muchos problemas que todavía están por resolver y nació la idea de tenerlo en aplicaciones tecnológicas.“Las baterías, que nosotros llamamos celdas combustibles tienen dos componentes: electrodos y una membrana que es la encargada de la conducción de energía”, explica.Su invento radica en diseñar una nueva membrana usando el hilo de araña, con lo cual se crea un producto conductor amigable por tener una materia biodegradable. Esta creación puede solucionar un problema que viven los usuarios de la telefonía celular, pues permitirá que las baterías recargables duren más tiempo, pues desperdicia menos energía. Por eso considera que los resultados de su investigación, que lleva varios años y ha pasado por muchas etapas como encontrar la mezcla perfecta de hilo de araña para hacer la biomembrana, puede terminar en todos los hogares y asegura que contribuye a resolver un problema de interés mundial como es el de la energía renovable. Inclusive ya hay interés de compañías como Samsung en conocer las aplicaciones del invento.El hilo de araña tiene propiedades mecánicas, es más elástico que el nailon y más resistente que el acero, en proporciones geométricas.Según la inventora del año, que compitió con 99 investigadores más del país, en este proceso tuvo el apoyo de laboratorios de las Universidades Autónoma de Occidente, del Valle e incluso de una institución de Brasil, en los cuales se hicieron las pruebas que permitieron lograr la mezcla correcta de elementos e introducir el hilo de araña para tener la biomembrana. Ahora Gladis Aparicio, dice que este trabajo se llevará a nivel de nano tubos para aplicarlo, por ejemplo, en implantes para el cuerpo humano.“El premio de la SIC es la valoración al esfuerzo porque investigar no es fácil y menos cuando soy una mujer que cumple muchos roles como madre, esposa, investigadora”, dice la inventora que tuvo que pasar muchas noches sin dormir para sacar adelante este y otros proyectos. La Superintendencia de Industria y Comercio, como parte del premio le ayudará con la patente de su invento en Colombia y a nivel internacional, pues se tiene el respaldo de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, que indica que este desarrollo no existe en el mundo.“Me gusta mucho inventar, no solo por proyectos científicos, sino cualquier cosa que se me ocurra”, dice Camila Blanco.Cuenta que el Colegio Colón, donde estudia décimo grado, tiene énfasis en la investigación, lo que ha motivado muchos de sus proyectos.Esta joven ya se prepara para estudiar Neuroingeniería, una carrera que no existe en Colombia. Ella aspira a lograr un beca y viajar a Alemania o EE.UU., donde existe esta profesión.Dispositivo para escalerasJuan Eugenio Úsuga, dice que las soluciones a muchos problemas cotidianos están al alcance de la mano. Y así parece confirmarlo con su invento que también fue premidado por la SIC, en la categoría industrial. Él creó un dispositivo que se instala en escaleras eléctricas y baja la posibilidad de accidentes. Se trata de un sistema que incluye un nailon de pescar que se entrelaza entre las crestas de las escaleras, el cual se une a un ‘mouse’ de computador. “Se necesitan unos circuitos electrónicos, un sensor de inclinación para mejorar el dispositivo”, dice el inventor.Recuerda que cuando una escalera eléctrica se traba por un accidente, los mecanismos de seguridad se disparan en 3 segundos, “tiempo suficiente para causar daño en manos o pies a quienes transiten en la escalera”. Con el invento de Juan Eugenio, quien es un gomoso de la tecnología, ese tiempo baja a 0,03 segundos, evitando accidentesÉl espera empezar ya a aplicar su idea de forma comercial.