El cáncer de piel suele ser silencioso, muchas veces se presenta en forma de lunar, de espinilla, de lesión, o como un aparentemente inofensivo cambio en la piel. “Este cáncer no duele”, expresa la dermatóloga Rosario Yarzagaray y es por esto que muchas personas no les prestan atención a los signos que se van dibujando en la piel.

“Hay que consultar tan pronto como se vea una lesión que no cura, un punto que generalmente es negro y medio se abulta o está creciendo y recordar que cuanto más temprano consultemos, mejor será nuestro pronóstico. Varias personas, a pesar de los cambios que veían, me dicen que no habían consultado porque no les parecía que era malo”, agrega Yarzagaray.

No fue el caso de Víctor Tejada, administrador de empresas, encargado del montaje de proyectos de infraestructura, pues cuando un lunar en su espalda cambió de aspecto y comenzó a generarle mucha picazón, decidió rápidamente consultar con un especialista. Hace ya 22 años que tiene carcinoma basocelular.

Son tres los tipos principales de cáncer de piel: el carcinoma basocelular, que es el más frecuente; el carcinoma escamocelular y el melanoma, el menos frecuente, pero más agresivo.

Según el Instituto Nacional de Cancerología, INC, el cáncer de piel es el tipo de cáncer más frecuente en hombres, seguido del de próstata y el de estómago y en las mujeres es el segundo, después del de mama.

En los últimos cinco años se ha duplicado el número de personas con cáncer de piel atendidas en los servicios de salud, pasando de 53.622 en 2015 a 128.542 en 2019, según un comunicado de agosto pasado, de Alexander Moscoso, viceministro de Salud Pública.

“Afortunadamente, más del 80 % de los tumores cancerosos de la piel no ofrecen riesgo para la vida del paciente”, indicó el dermatólogo oncólogo Leonardo Pulido en un conversatorio virtual realizado por la Liga Colombiana contra el Cáncer, como parte de la campaña de prevención de cáncer de piel que la entidad viene desarrollando.

En el caso de Víctor Tejada, después de los de la espalda, fueron los lunares de sus piernas los que comenzaron a cambiar de aspecto. “Yo nadaba todos los días al medio día, todo el tiempo lo hacía sin protección, no me cubría la espalda y mis piernas eran las más expuestas a la radiación”, dice este hombre de 59 años, quien también, cada que tenía que realizar trabajo de campo en proyectos de infraestructura, permanecía largo tiempo bajo el sol sin protección.

Protéjase del sol

Los expertos están de acuerdo en que uno de los mayores riesgos para desarrollar un cáncer de piel es la exposición solar y aconsejan evitarla de 10:00 a.m. a 3:00 p.m.

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Frente a esto, la dermatóloga Yarzagaray indica que de todos los factores de riesgo que pueden desarrollar cáncer de piel, el único que podemos modificar es la exposición a la luz del sol, por eso, si nos vamos a exponer a esta, hagámoslo por periodos cortos y aplicando protector solar cada 2 o 4 horas.

Por su parte, María Soledad Aluma, dermatóloga, expresa que “la única razón por la que dermatológicamente se podría considerar tomar el sol es si se presenta deficiencia de Vitamina D, pues el sol es su fuente principal. No obstante, hay alimentos que la contienen como el atún, la sardina, los champiñones, etc.

El peligro no desaparece

Aunque ahora por motivos de teletrabajo y prevención al contagio del Covid-19 se pasa más tiempo en casa, alejados del sol, no se puede bajar la guardia ante el cuidado de la piel, pues, si bien se evitan los rayos UV, la radiación tipo UVA atraviesa las ventanas, y la luz visible e infrarroja también están presentes. Estas son las responsables del envejecimiento prematuro de la piel y del posible desarrollo de un cáncer.

“Así como les decimos a las personas que sigan haciendo ejercicio, durmiendo bien, con una alimentación saludable, también les manifestamos que, teniendo una visión integral de la salud, sigan cuidando su piel. Y una de las maneras más importantes es con el uso del protector solar”, enfatiza Aluma.

Otro tema en discusión es que muchas personas al perder sus bronceados por el resguardo en casa, se están sometiendo a procedimientos en cámaras de bronceo o a la exposición al sol en balcones, que ocasionan quemaduras intensas de color rojo y más tarde, podrían llegar a convertirse en melanomas.

Por otro lado, la atención de los pacientes con cáncer, así como el diagnóstico de este, se ha dificultado debido a que las instituciones de salud están dando prioridad a pacientes covid. Adicional, las personas que pueden tener ciertas dudas ante señales en la piel, no asisten a centros médicos por temor al contagio del virus, según Aluma.

Es por esto, que la Liga Colombiana contra el Cáncer puso a disposición su página y redes sociales para que personas con dudas ante el aumento de lunares, aparición de manchas o lesiones que no sanan, reciban un diagnóstico por parte de expertos. Solo se le debe tomar una foto al área afectada, enviar esa imagen con el nombre completo de la persona que consulta, su correo electrónico y ciudad de residencia y esperar los comentarios.

Asimismo, la entidad invita a realizar el autoexamen y detectar cualquier cambio en la piel. El primer paso es pararse frente a un espejo de cuerpo entero y con la ayuda de un espejo de mano, ir revisando el cuerpo, de la cabeza a los pies, y de adelante hacia atrás y ante lunares o manchas sospechosas aplicar la regla del ‘ABCDE’:

A, de asimetría: dibuje una línea imaginaria por el centro del lunar y verifique si ambos lados presentan el mismo aspecto.

B, de bordes: Si ve bordes irregulares como con aspecto de huevo frito, anótelo como signo de alerta.

C, de color: los lunares son café claro u oscuro, es un signo de alerta si ve que presenta rojos, azules, grises, blancos.

D, de diámetro: un lunar nuevo normal tiene el tamaño aproximado de la cabeza de un borrador de lápiz, si ve que tiene uno de mayor tamaño, téngalo en cuenta como criterio.

E, de evolución: debe estar al tanto si el lunar cambia en su elevación, pica, escama o sangra.

Cualquiera de los anteriores signos le puede hacer sospechar que está ante una posible lesión de un melanoma y debe consultar. Otros signos son la aparición de aparentes barritos, picaduras de zancudo que no se resuelvan en más de un mes, o que tengan cierto brillo, que escamen o piquen.

Se debe consultar porque se puede estar ante una lesión de un carcinoma basocelular o escamocelular.