La elección de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia dejó un resultado histórico y un escenario político complejo para los próximos cuatro años. Con el 99,98 % de las mesas informadas, el candidato de Defensores de la Patria obtuvo 12.957.471 votos (49,66 %), mientras que Iván Cepeda alcanzó 12.707.570 sufragios (48,70 %), una diferencia de apenas 249.901 votos.

La estrecha distancia entre ambos candidatos refleja un país profundamente dividido y anticipa importantes desafíos para el mandatario electo, especialmente en materia de gobernabilidad, legitimidad y reconciliación política.

Un total de 26.342.088 colombianos acudieron a las urnas, equivalente al 63,59 % del censo electoral.

Abelardo de la Espriella obtuvo 12.957.471 votos con el 99,98 % de las mesas informadas. | Foto: Foto: Bernardo Peña / El País

Para Juan Pablo Milanés, profesor de Ciencia Política de la Universidad Icesi, el principal desafío será gobernar un país que llega a esta nueva etapa con profundas fracturas políticas, sociales y territoriales.

“Los retos son enormes. Le toca gobernar un país social y geográficamente fracturado. Ganó por una diferencia muy pequeña, incluso sin alcanzar una mayoría absoluta de los votos”, señaló.

“Pensando en la gobernabilidad, debería enviar señales de apertura política. Pero eso lo enfrenta a un dilema: apeló a la radicalización y buena parte de su electorado espera esas políticas. Cuando digo apertura política, digo moderación y abrir la coalición a sectores más moderados”, agregó Milanés.

En una línea similar, el politólogo y magíster en Gobierno Juan Camilo Vanegas considera que “el principal reto que va a tener el presidente Abelardo de la Espriella es bajarle a la polarización y lograr tener legitimidad en términos de opinión pública frente a su victoria electoral”, afirmó.

Iván Cepeda obtuvo 12.707.570 votos con el 99,98 % de las mesas informadas. | Foto: Aymer Álvarez / El País

Vanegas destacó que la diferencia entre ambos candidatos fue mínima y que prácticamente la mitad del país respaldó una propuesta política distinta.

“Escasos (250.000) votos lo diferencian de Iván Cepeda. Eso quiere decir que tiene una Colombia partida en dos. Ni siquiera logró sacar la mitad más uno, que es lo que llamamos una mayoría compuesta, una mayoría definitiva”, indicó. “Esto mina la legitimidad de la victoria y este es el principal reto que va a tener el presidente durante los cuatro años: poder tener aceptación en la opinión pública frente a las medidas de política pública que vaya tomando y ser aceptado por la ciudadanía colombiana”.

Las primeras pistas sobre el rumbo que tomará el nuevo mandatario podrían conocerse en su discurso como presidente electo. Para Vanegas, allí se verá si mantiene el tono de confrontación de la campaña o si opta por un mensaje orientado a la unidad nacional.

“El discurso de destripar a la izquierda, de que somos enemigos, puede desaparecer y podamos escuchar algo en torno a la unidad o unión nacional”, sostuvo.