Con los comicios de este domingo el país decidirá algo más que quienes llegarán al Congreso de la República: en las manos de los electores estará la posibilidad de renovar todas las orillas políticas que aspirarán a la Presidencia el próximo 31 de mayo.

Esto dependerá de lo que ocurra con las tres consultas interpartidistas, en las que 16 precandidatos compiten para consolidar las apuestas definitivas de la izquierda, la derecha y el centro.

La izquierda: el temor a atomizarse

Conocida como el Frente por la Vida, esta consulta está compuesta por cinco aspirantes, entre los que se cuentan Daniel Quintero y Roy Barreras.

Esta competencia ha supuesto una preocupación para la izquierda, luego de que el Centro Nacional Electoral, CNE, le impidió a Iván Cepeda (favorito en las encuestas) sumarse a la lista de candidatos. La posible división que podría representar una votación masiva por Quintero o Barreras, los dos favoritos, más que debilitar la apuesta de esta orilla política podría resultar beneficiándola.

Cepeda lleva punteando en todas las encuestas recientes. Será el gran desafío de la consulta de la izquierda. | Foto: El País

Según el politólogo Alejandro Echeverry, esto se explicaría si se tiene en cuenta que Cepeda no ha dado muestras, como sí lo hizo Gustavo Petro en su momento, de mostrarse abierto a tender puentes con orillas políticas a las que no es afín, pero que cuentan con maquinarias para lograr las mayorías en ciertas regiones del país.

“Mientras Petro logró hacer unos acuerdos con otros partidos para primera y segunda vuelta, Cepeda se ha quedado con su línea dura de progresismo, que ha crecido y se ha fortalecido en estos cuatro años, pero que no es suficiente para tener poder en la segunda vuelta, eventualmente”, asegura.

Más allá de quién gane la consulta, el poder de persuasión frente a una futura adhesión para primera vuelta dependerá del número de votos que se sume.

Según la Registraduría, en el 2022 el Pacto Histórico, la coalición de izquierda, sacó 5.818.375, superando por más de un millón la segunda coalición con más votos, el Equipo por Colombia, de la derecha. Teniendo en cuenta que en la interpartidista que dio como ganador a Cepeda en octubre del año pasado participaron 2.300.000, quien salga ganador de esta nueva disputa tendrá que contar con un margen cercano para plantarle cara a las aspiraciones del candidato que puntea ahora mismo en las encuestas.

En este caso, Barreras podría pasar de aliado a una piedra en el zapato para los intereses del proyecto de la izquierda.

“Roy sabe articular mayorías que podrían ayudarle a consolidar una mejor gobernabilidad, pero también implica que el carácter transaccional de la política supere el de la renovación, y eso de entrada desdibuja todo el proyecto del Pacto”, opina el analista político Álvaro Benedetti.

El centro: ¿un recambio inminente?

La sorpresa reciente ha corrido por cuenta de Claudia López, cuyo ascenso en las últimas mediciones la pone por encima de quien siempre figuró como adalid del centro: Sergio Fajardo.

En cuanto a la Consulta de las Soluciones, en la que se mide con el autodenominado ‘outsider’ Leonardo Huerta, el camino parece estar más claro, de acuerdo con las encuestas, lo que significa que el verdadero enigma está en cómo se reconfigurará este frente político de cara a las presidenciales, especialmente porque a nivel nacional López tendría más intención de votos.

Sin embargo, para Juan Pablo Milanese, profesor de ciencias políticas en la Universidad Icesi, la victoria de la exalcaldesa de Bogotá en su futura puja con Fajardo no debe darse por sentada.

“Sergio Fajardo todavía representa una fuerza política en condiciones de plantear una pelea frente a ese ascenso de López (...) Si López tiene un buen resultado, dejará de ser una amenaza y empezará a ser un actor crucial, ocupando el espacio del centro”, plantea.

De acuerdo con las últimas mediciones electorales, la exalcaldesa de Bogotá Claudia López le ganaría en la consulta de las Soluciones a Leonardo Huertas. | Foto: COLPRENSA ©

Distinto a como ocurrió en las elecciones presidenciales del 2018, en las que Claudia López fue la fórmula vicepresidencial de Fajardo, en esta ocasión las aspiraciones de ambos políticos podrían surtir un efecto contraproducente para el centro político.

De acuerdo con Alejandro Sánchez, profesor de ciencia política en la Universidad Javeriana de Cali, lo cierto es que ahora podría ahondarse la fractura de esta corriente: “La apuesta de Claudia López es incierta y dependerá de cuántos votos obtenga su consulta. Un mal resultado supondría que tiene que ir a primera vuelta a competir con Fajardo y, básicamente, dividir los votos que alguna vez fueron de la Alianza Verde”.

En caso de obtener un mayor margen de votos, el camino para el fortalecimiento del centro tampoco es claro: “quizás le apuntaría a llegar a primera vuelta como parte de una coalición más grande”, opina el analista.

Por su parte, Álvaro Benedetti reconoce la importancia que ha ganado el exalcalde de Medellín y exgobernador de Antioquia en la contienda electoral, ya cerca de llegar a su tercera apuesta por la Casa de Nariño, pero también apunta a una característica que podría jugarle en contra frente al electorado.

“Lo que ha venido pasando con estas nuevas apuestas es que el espacio de la moderación política atraviesa un momento de redefinición. El electorado está premiando liderazgos con mayor capacidad de confrontación y con narrativas mucho más claras de cambio o de oposición, y que al momento de explicar no enreden más. Fajardo tiene esa particularidad: en vez de explicar, me parece que enreda más”, sostiene.

Sea como fuere, al haber aceptado participar en esta consulta interpartidista, Claudia López está obligada a llegar a primera vuelta, lo que desestima un hipotético sacrificio de su campaña en pro de Sergio Fajardo.

La derecha: la mayor aglutinación

Compuesta por nueve precandidatos, es por lejos la consulta que más opciones plantea para obtener el aval definitivo por esta corriente.

Sin embargo, entre ellos la que más se ha alejado es la senadora e integrante del Centro Democrático Paloma Valencia, quien según las mediciones se impone por más del doble sobre su más cercano rival, el aspirante por el Nuevo Liberalismo y hermano del actual alcalde de Bogotá, Juan Manuel Galán.

Frente al ascenso de Valencia, Alejandro Echeverry opina que el uribismo ha vuelto a poner en práctica una estrategia que le funcionó en el 2018: la de tener una candidatura propia.

En su momento, dicho puesto fue encarnado por Iván Duque, quien terminó imponiéndose en aquellas elecciones, pero cuya poca popularidad, que arrastró a su gobierno, llevó al Centro Democrático a mantenerse al margen en las elecciones del 2022.

Esto, según Echeverry, fue un error que en esta nueva contienda están tratando de no repetir.

La Gran Consulta por Colombia es liderada por Paloma Valencia, integrante del Centro Democrático. En este partidor hay nueves aspirantes. | Foto: COLPRENSA ©

La candidatura de Valencia y el hecho de que su lista al Congreso sea cerrada, con el mismo Álvaro Uribe en el puesto 25, es prueba del reencauche de esta estrategia.

“Si Paloma Valencia llega a ganar la consulta, Álvaro Uribe va a ser un actor muy importante, además de la fortaleza que va a representar el Centro Democrático, que, según todos los pronósticos, es el partido que más va a crecer”, señala.

Con respecto a esto, Juan Pablo Milanese saca a relucir el carácter ambivalente del expresidente, a propósito de otra de las candidaturas que ha estado presente como figura tutelar en el horizonte electoral del 31 de mayo: Abelardo de la Espriella.

“Durante la campaña que ha hecho Paloma Valencia, él ha estado a su lado en varias regiones, y eso parece haberle dado cierto empujón... Pero, simultáneamente, dijo que De la Espriella no le parece un mal candidato. Me parece que ha jugado más a favor de Valencia que de la Espriella, pero sin descartarlo, lo que no deja de ser una señal”, opina el analista de la Icesi.

El caso de De la Espriella resulta importante, pues en las últimas semanas ha sido reiterativo en su llamado a no votar las consultas interpartidistas.

Según Benedetti, esto podría deberse al interés de que no haya un número alto de votantes. Un interés que comparte con Sergio Fajardo y Iván Cepeda.

“La apuesta es que las consultas no logren los suficientes votos”, dice.

Si se tiene en cuenta que el número de aspirantes a la Presidencia de la República llegó a sobrepasar los cien, sumado al hecho de que incluso algunos de los que hacen parte de estas consultas no logran el margen de error, el politólogo Alejandro Sánchez menciona un aspecto inherente al ejercicio político, que se está evidenciando ahora más que nunca.

Puntualmente, dice que “los políticos necesitan hacerse contar. El peso de un político depende de la cantidad de votos que es capaz de movilizar en una democracia. En ese sentido, entrar en una consulta implica poner a prueba la capacidad no solo de ser candidato, que para muchos es claramente una posibilidad muy lejana, sino la de integrar coaliciones de gobierno en el futuro, además de participar directamente en la conducción de los asuntos públicos”.

Esto tiene más sentido en cuanto a que, apenas concluyan las elecciones por la Casa de Nariño, se empezarán a aceitar las maquinarias en favor de quienes aspiren a las alcaldías y las gobernaciones en el 2027.