Desde la ciudad de Cartagena, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, realizó un pronunciamiento de alto impacto para exigir que los actores políticos mantengan a las instituciones armadas al margen de la actual contienda presidencial.
En medio de un clima electoral caracterizado por la polarización y la disputa constante sobre las estrategias de seguridad, el ministro solicitó con firmeza pero bajo un tono de respeto que las campañas eviten utilizar la imagen o el nombre de los uniformados como moneda de cambio para sus intereses personales o disputas ideológicas.
El jefe de la cartera ministerial fue enfático al desmentir versiones que sugerirían una supuesta falta de ánimo o desmoralización dentro de las filas militares. Por el contrario, Sánchez destacó la intensidad del trabajo operativo que se desarrolla a diario en los diversos territorios del país.
“No estamos quietos ni desmoralizados. Cada 20 horas tenemos un combate. Nadie arriesga la vida porque esté desmoralizado”, puntualizó el ministro, defendiendo la capacidad operativa y el compromiso inquebrantable de quienes portan el uniforme frente a las amenazas persistentes.
El ministro aprovechó el escenario para recordar el papel crucial que desempeñan los miembros de la Fuerza Pública, quienes llevan a cabo la tarea más peligrosa en el contexto nacional.
Por esta razón, instó a los candidatos y a sus respectivos equipos de trabajo a actuar con responsabilidad, evitando caer en la mezquindad política al momento de abordar temas tan sensibles como la seguridad y el orden público.
Para el funcionario, la confianza que la ciudadanía ha depositado en sus militares y policías es uno de los activos más valiosos del Estado, y debe ser protegida de cualquier desgaste innecesario en medio de la agitación proselitista.
En su discurso, Sánchez reveló un dato que refuerza la legitimidad de las instituciones ante los ojos del país: las Fuerzas Militares cuentan actualmente con un índice de favorabilidad del 81.4%. Esta cifra, que según el ministro podría ser la más alta en toda la historia de la institución, subraya el profundo vínculo de respeto que existe entre la sociedad civil y sus uniformados.
Esta conexión, a su juicio, constituye una de las fortalezas más importantes que mantienen viva la democracia colombiana frente a las adversidades.
Finalmente, el llamado del ministro no solo busca proteger la integridad moral de los hombres y mujeres que conforman la Fuerza Pública, sino también asegurar que el debate político se mantenga dentro de cauces que no comprometan la institucionalidad.