El ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, lanzó desde la Casa de Nariño una dura crítica contra la gestión económica del gobierno del expresidente Gustavo Petro, en la que atribuyó al periodo anterior un manejo irresponsable del presupuesto, presuntas prácticas de corrupción y un gasto público desbordado que, según su diagnóstico, dejará al país con finanzas debilitadas por largo tiempo.
La intervención del jefe de la cartera económica se produjo 24 horas después de la alocución del presidente Abelardo De La Espriella en Barranquilla, en la que ya se habían formulado acusaciones sobre saqueo y mala administración.
Gómez Martínez enumeró una serie de señalamientos concretos: viajes internacionales que calificó de “innecesarios, con enormes delegaciones de lagartos y patos”, la apertura de embajadas en países que, a su juicio, no tenían relevancia para Colombia, la creación del Ministerio de la Igualdad que, dijo, implicó “cientos de miles de millones en burocracia” y el polémico contrato de pasaportes, cuyas pérdidas aún se estarían calculando.
Además, mencionó escándalos vinculados a la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, la compra de parlamentarios y contrataciones por prestación de servicios que, según el ministro, respondían a fines electorales o al favorecimiento de allegados.
En su intervención, el ministro advirtió que el desvío de recursos habría afectado partidas sensibles: atención a la tercera edad, programas para madres comunitarias y el financiamiento de pensiones.
También señaló problemas en el sistema de salud, al que atribuyó una deuda superior a los 10 billones de pesos, y afirmó que la falta de inversión en seguridad e infraestructura podría poner al país en riesgo de cortes de energía y dejar sin construir vías necesarias.
“Cada mes el Estado gasta 40 billones de pesos, mientras recibe apenas 29 millones”, dijo el ministro, una cifra que en el mismo discurso resulta llamativa por la aparente discrepancia entre billones y millones y que, como en cualquier nota periodística, requiere verificación y contexto técnico para su correcta interpretación.
Gómez Martínez sostuvo que muchas de estas políticas y gastos se financiaron con deuda, lo que obligará a los colombianos a asumir obligaciones que, según él, consumen hoy “uno de cada tres pesos del presupuesto nacional”.
Frente a ese panorama, el ministro aseguró que el gobierno entrante ha comenzado a tomar medidas “drásticas” para frenar el despilfarro y anunció gestiones con la banca multilateral y actores económicos.
En particular, informó que se solicitó al Fondo Monetario Internacional adelantar la misión técnica prevista en la consulta del artículo cuarto, con el objetivo de obtener una evaluación independiente del Estado, la economía y el plan fiscal del nuevo gobierno.