En la mañana de este jueves, en el auditorio del pabellón 5 de Corferias, Abelardo De La Espriella recibió la credencial que lo acredita oficialmente como presidente electo de Colombia para el periodo 2026-2030, formalizando así el inicio de la transición de gobierno que culminará el próximo 7 de agosto con su posesión en la Casa de Nariño.
El sucesor de Gustavo Petro estuvo en la ceremonia de acreditación con su fórmula vicepresidencial José Manuel Restrepo, quien también obtuvo la acreditación.
Durante el evento, De La Espriella agradeció a las autoridades electorales por el desarrollo del proceso democrático y destacó la labor de la Registraduría Nacional y su registrador Hernán Penagos.
De igual forma, el próximo presidente encomendó el destino de Colombia a Dios y agradeció a su familia (esposa, padres e hijos) por estar presentes en su campaña presidencial.
Seguido, el próximo ocupante de la Casa de Nariño les dijo a sus electores: “Asumo su voto no como una simple decisión electoral, sino como un mandato de esperanza y un llamado inequívoco para liderar la reconstrucción de un país saqueado y con su dignidad republicana pisoteada”.
En su discurso, también resaltó el acompañamiento de Restrepo como fórmula vicepresidencial y aliado en el proyecto de gobierno.
Además, De la Espriella lanzó críticas al gobierno de Petro y sostuvo que recibirá un país con múltiples desafíos económicos, sociales e institucionales, por lo que insistió en la necesidad de impulsar un nuevo rumbo para Colombia.
“No tengo la menor duda de que el 7 de agosto asumiré las riendas de un país profundamente quebrantado. La persona a la que he de suceder se encargó de degradar la majestad de la Presidencia de la República, de debilitar a las instituciones y de dividir a los colombianos sembrando en el alma de muchos el odio de clases”, dijo el abogado de profesión.
En ese sentido, aseguró que buscará fortalecer las instituciones y promover la unidad nacional. Él calificó su triunfo en las urnas como una “epopeya”, relatando que su campaña se enfrentó a los partidos tradicionales, al establecimiento, a algunos medios de comunicación y hasta a los grupos criminales.
“Elevo mi gratitud a Dios todopoderoso, fuente de sabiduría y guía de las naciones. A él encomiendo mi vida, la de mi familia y el destino de Colombia. También agradezco a los más de 13 millones de compatriotas que depositaron su confianza en mí. Recibo su apoyo como un mandato de esperanza para liderar la reconstrucción del país”, reiteró en redes sociales.
Finalmente, también afirmó que Iván Cepeda contaba con el respaldo del “régimen” y mandó un ultimátum a los grupos armados, resaltando que tienen un mes para someterse a la legislación colombiana.