El futuro de las relaciones entre los Estados Unidos y Colombia será más claro luego de la reunión que sostendrán este martes en Washington los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump. Después de un año marcado por los choques entre ambos mandatarios, las provocaciones y las tensiones diplomáticas, lo que suceda en el encuentro en Washington definirá si los vínculos binacionales se reencausarán, se ponderará el entendimiento o si las diferencias estarán por encima de los requerimientos de dos países que son socios en múltiples sentidos desde hace 200 años.
La visita del jefe de Estado colombiano a su homólogo estadounidense está precedida por acontecimientos que han minado de forma grave los lazos tejidos históricamente. De los desencuentros por las actuales políticas migratorias de la nación norteamericana se pasó a la desertificación de nuestro país en la lucha contra las drogas; de ahí a un rifirrafe que empezó con el llamado de Petro, en una calle de Nueva York, a que los soldados de los Estados Unidos desconocieran a su comandante en jefe. La reacción de Trump fue retirarle la visa a su homólogo, a quien acusó públicamente de ser el ‘líder del narcotráfico’ a la vez que lo incluía, junto a su círculo más cercano, en la llamada lista Clinton.
Sin duda, la labor diplomática de lado y lado para generar el acercamiento entre los dos mandatarios ha sido intensa en estos meses. La de hoy será una reunión “impredecible”, como bien la calificó el Embajador colombiano en Washington, pero se espera que se antepongan los intereses nacionales por sobre las diferencias ideológicas y las confrontaciones personales.
En juego está hoy el comercio bilateral, que impacta en particular a Colombia si se tiene en cuenta que Estados Unidos es su principal socio, con el cual se maneja la tercera parte de las exportaciones e importaciones nacionales. Así mismo, en riesgo se encuentra la continuidad de propósitos comunes, como la lucha contra el negocio del narcotráfico, la cooperación judicial e incluso la estabilidad del continente.
Por ello, el de este martes deberá ser un diálogo franco y abierto, ojalá sin egos ni protagonismos, en la que Gustavo Petro y Donald Trump aparquen sus evidentes diferencias ideológicas y de liderazgo. Es un vis a vis que puede dejar derrotada a la diplomacia, si no hay un empeño por llegar a acuerdos, y mal parados a dos jefes de Estado que requieren comprender la importancia de actuar de manera conjunta frente a asuntos que les competen.
Es de esperar que cuando se conozcan los resultados del encuentro en la Casa Blanca, ojalá en una rueda de prensa o en un comunicado conjunto que demuestren la verdadera disposición de acercamiento entre ambos presidentes, el futuro de las relaciones entre Colombia y los Estados Unidos sea más claro, permita retomar los frentes comunes y estabilizar los vínculos históricos que han conllevado beneficios mutuos, bienestar a sus poblaciones y tranquilidad para la región.
Hoy Gustavo Petro y Donald Trump tendrán la oportunidad de demostrar la grandeza que es sinónimo de liderazgo.