Juan Carlos I (Juanito, le dicen familiarmente) nació el 5 de enero de 1938, en Roma. Y fue el monarca español durante casi 40 años, entre 1975 y 2014, cuando decidió abdicar de su condición de Rey de España, y así abrirle el camino a su hijo Felipe.
Esta breve descripción, que parecería muy normal en la vida de una monarquía, recoge una etapa de nomadismo, tiempo durante el cual la familia real española vivió en el exilio, y así, por supuesto, el que era considerado como primer heredero del trono. La guerra civil española, un episodio muy sangriento y feroz, y luego la prolongada dictadura del general Francisco Franco propiciaron ese deambular de la familia y, por supuesto, del futuro rey por diferentes países y, en su caso personal, escuelas y universidades.
Fue gracias a la ley de Sucesión de Franco que Juan Carlos pudo acceder al trono y así contribuir no sólo a la preservación de la tradición monárquica, sino a la preservación de la democracia española en uno de sus momentos más difíciles.
Lo que no imaginó el heredero Borbón de la corona española fue que a partir de 2014 volvería a experimentar esa vida de nómada, porque conviene recordar lo que él cuenta en sus memorias, recientemente publicadas y que son el primer testimonio de un monarca sobre su vida y que lleva el título de ‘Reconciliación’.
Juan Carlos cuenta lo que parece increíble y aquí recojo algunas de esas revelaciones. Su familia no tiene una propiedad privada en ninguna parte. La austeridad que caracterizó su vida antes de ser rey fue notoria, y las condiciones de su abdicación fueron muy estrictas. Durante el primer año viajó durante 210 días.
Su situación emocional por haber tenido que abandonar España y no poder vivir allá resulta conmovedora. El rey Hussein le regaló una mansión, pero Juan Carlos no podía pagar los impuestos. No puede dormir en el palacio de la Zarzuela, ni visitarlo, ni invitar a sus amigos. Vive principalmente en Abu Dabi y la relación con su hijo Felipe, que es ahora el rey, es muy distante, a tal punto que cuando el rey Felipe viajó a esa ciudad, no le informó, no lo llamó y cuando Juan Carlos viaja a Madrid, la recepción es muy fría.
No hay duda de que la vida privada del rey Juan Carlos escandalizó a muchos en España y que comportamientos como los suyos fueron bastante chocantes e incoherentes con las circunstancias que en algunos momentos vivió ese país.
Pero este libro, que se presenta como el único que ha escrito un monarca, está lleno de revelaciones sobre lo que es la vida de una familia real y sus relaciones internas y con otras familias y su comportamiento en los momentos de desgracia y de éxito.
Y deja muy bien claro que, como lo hemos sabido de otras familias monárquicas, su día a día no es tan envidiable como muchos creen. Un testimonio muy valioso y muy valiente. No acató el consejo de su padre, que le recomendó no escribir memorias para dejar así en la penumbra del palacio, los asuntos de Estado y de la vida familiar.