Si dices que todo se acabó, que apagá y vámonos y ya no tienes amigos que visitar, te llegó la cuarta edad.

Si ignoras que la Sexta fue de doble vía, que el Aristi tenía una piscina en el último piso, que Victoria Lozano era un hembrononón y que Estambul fue el primer resort que hubo en Cali, está en la cuarta edad.

Si pasaste de coleccionar Selecciones a Épocas y además las mandas a empastar, es la cuarta edad.

Si la cojera no te deja bailar, si te ahogas con ‘San, San Fernando’, si la cadera no puedes mover y al otro día amaneces de catre, la cuarta edad se te vino encima.

Si ya estás saludando al mundo con la bandera blanca de tus canas y esos cuatro pelos que te quedan no dan ni para la foto de Anthony, si se te salen los gallos con un bambuquito, es la cuarta edad.

Si no soportas las motos y las luces de las seis de la tarde te castigan, si no comes nada por las noches y todo te cae mal y el reflujo no te deja dormir, es la cuarta edad.

Si izar bandera es cosa del pasado, si los viagras se vencieron, aquello es la cuarta edad

Si ya no lees ni periódicos ni revistas porque ahora todos son virtuales, si la papada no la puedes disimular, pilas viejito: eso se llama cuarta edad.

Si nunca volviste a cine de seis y menos a comer por fuera, si el vino tinto te produce agrieras, qué vejez papito: es la cuarta edad.

Si ya nada ni nadie te invita y esa barriguita te hace acomplejar, no lo dudes, es la cuarta edad.

Si ya te parece mejor ver televisión en blanco y negro y te queda babeando con las viejas películas mexicanas, es la cuarta edad.

Si tienes más recuerdos que esperanzas, si a duras penas puede usar el celular, si no entiendes ni mu de computadores y le tienes que pedir a tu nieto que cómo es qué se hace, si los gases son a veces tu única compañía y te haces pipí sin darte cuenta, es la cuarta edad.

Si tu vestier está lleno de ropa vieja, si los zapatos te quedan bailando y dices que las corbatas van a volver, es la cuarta edad.

Si dices que nunca tomaste aguardiente, si la migraña es tu silente amante y no tomas agua por las noches por ser diurética, es la cuarta edad.

Si aquella herencia que tanto esperaste nunca llegó, es que la cuarta edad se cobró por derechas. Si ves noticias con lupa, si tu reloj es del año de upa, si entrecierras los ojos para ver quién llegó y cada rato preguntas ¿Qué qué? Es la cuarta edad.

Si ya no te nombran padrino de nada, te acuestas los 31 a las ocho y estrenas cada 25 pantuflas medias y pijamas, es la cuarta edad

Si le cambias el nombre a tus hijos, si te presentan a alguien y preguntas que de quien es hijo, se te olvidan los chistes más viejos, si te parece insoportable Sirirí con sus cuentos trasnochados, no lo dudes un minuto es la cuarta edad.

***

Posdata: Nos unimos con Abelardo o nos hundimos con Cepeda.

***

Posdata 2: Yo hablo bien de Cali, ¡hazlo tú también!