Los amistosos jugados frente a Croacia y Francia dejaron en evidencia una cruda realidad: a dos meses del Mundial, la Selección Colombia está mal dirigida por el argentino Néstor Lorenzo.
No nos metamos mentiras. La buena Copa América hecha en junio del 2024 fue un espejismo que todavía seguimos sin poder eludir. Porque desde la final perdida en el Hard Rock de Miami con Argentina, el equipo no ha vuelto a encontrar un funcionamiento sólido.
Después de clasificar al Mundial tras una eliminatoria que tuvo el nivel más bajo de la historia (entraban seis selecciones de diez), llegaron estos duelos amistosos en los que el equipo deja la sensación de estar a la deriva en varios frentes.
El primero, sin duda, es el táctico. En esta doble fecha Fifa, las selecciones importantes aprovecharon para rotar, mover fichas, mirar posibles planteamientos pensando en la Copa del Mundo. Pero Lorenzo no. Luego de perder contra Croacia jugando muy mal con la que se supone que es su nómina base, el técnico argentino fue a enfrentar a la B de Francia con un equipo casi idéntico, negándole la posibilidad de tener más minutos a recambios que podrían darnos una mano. Lo preocupante no fueron las derrotas, sino la falta de variantes.
El otro frente es el tema James Rodríguez, que ya tiene pinta de novela. Resulta que el 10 no juega en su equipo, el Minnesota United, a causa de sus diferentes problemas (ya ni se sabe cuáles son exactamente), pero en la Selección Lorenzo lo pone de titular sin mérito alguno.
¿Qué pensarán los talentosos Juan Fernando Quintero y Jorge Carrascal al ver que no les dan bola ni siquiera cuando Rodríguez no está en condiciones? Lo de los amistosos y el posterior comunicado hablando de los inconvenientes del jugador fue algo bochornoso. Si James va a jugar el Mundial con esta versión melancólica y desganada, vamos a tener muchos problemas.
Lo último, y quizá lo más preocupante, es la poca autocrítica del entrenador, que no acepta los errores y que considera que quien no le alcahuetea la mediocridad de los últimos dos años es un ‘apostador del fracaso’.
Como veo el panorama, será muy difícil hacer un gran Mundial bajo estas circunstancias. De pronto haremos fiesta nacional por ganarle a Uzbekistán y a la República del Congo, pero para medirnos a los grandes y avanzar lejos, vamos a tener que dar mucho más de lo que viene mostrando el equipo. Amanecerá y veremos.