No nos digamos mentiras, la amenaza del petrocepedismo está a la orden del día.
Como se sabe, desde hace varios días los caleños estamos sometidos a una encrucijada en la que el pánico general está latente, máxime cuando en el día de hoy el Presidente ha amenazado con agitar el avispero, reviviendo el tristemente célebre estallido social, que pudo conjurarse gracias al esfuerzo del sector privado y a través de la iniciativa Compromiso Valle, que ha dado excelentes resultados, convirtiéndose en un ejemplo para la convivencia que ya está dando sus frutos.
Hay quienes le apuestan a que aquí no va a pasar nada y están despreocupados “como si nada”; otros más realistas opinan que sí hay motivos suficientes para encender las alarmas y que hay que prepararse para lo peor. Sea lo uno o lo otro, la guerra está avisada o, mejor, sobre avisada, en una situación que no veíamos en nuestra ciudad desde hace muchos años.
Esperamos que los buenos oficios del señor alcalde y su gabinete sean capaces de contener esta ‘crónica de una toma anunciada’ y que se reconozcan los resultados de la elección dentro de la mayor cordura y civilidad.
Nuestro país no puede caer en manos irresponsables de agitadores profesionales que van a pretender desestabilizar el orden legal establecido, y esta será, no lo duden, una verdadera prueba de fuego que ojalá nos deje gratas enseñanzas.
Discúlpenme ustedes, pacientes lectores, que no me extienda más en esta columna, pero debo atender compromisos para evitar no nos vayan a incendiar la ciudad.
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Posdata. Nos unimos o nos hundimos.
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Posdata 2: Yo hablo bien de Cali; hazlo tú también.
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Posdata 3: Vamos a ganar con Abelardo.