Cuando hablamos de que los gobiernos son propietarios de ciertos terrenos restringidos para la ciudadanía, me pregunto, ¿a qué tanto tenemos acceso los ciudadanos a esos predios?, sabiendo que todos los ciudadanos de un país somos los verdaderos dueños del gobierno, por decirlo de otra manera, nosotros elegimos unos funcionarios para que nos administren esos bienes que son de todos.
Sí, los bienes del Estado destinados al uso público (calles, parques, playas) pertenecen y están al servicio de todos los ciudadanos, siendo inalienables e imprescriptibles.
El Estado los administra, pero su propiedad y uso colectivo es de la nación, obligando a todos a su cuidado y conservación.
Bienes de uso público (o nacionales): Son aquellos cuyo dominio pertenece a la nación y su uso a todos los habitantes, como puentes, parques, plazas, ríos y el mar territorial.
Hago alusión a esto ya que en estos días haciendo una caminata por Cristo Rey, caminata que con unos amigos llevamos haciéndolo por más de veinte años, fuimos abordados por un muy decente guarda de seguridad, que nos manifestó que no teníamos acceso a ese sitio. Me pregunto ¿desde cuándo el parque de Cristo Rey no es público y para acceder a el hay que entrar solo por una entrada y seguramente pagar? ¿Será que el manejo se le puede entregar a una entidad privada, y pueda volverla un negocio rentable para ellos?
Durante muchos años, los habitantes vecinos de ese monumento no solo hemos hecho presencia, sino que hemos ayudado a la reforestación y a hacer los cortafuegos para evitar mayores desastres, tanto a lo privado como a la flora y fauna.
¿Será que de un momento a otro no solo se nos restriegue la entrada, sino que no se nos reconoce como de cierta manera protectores de ese cerro? Pregunto, existe la figura de veedores donde se entreguen carnets de identificación para que podamos seguir ejerciendo esa función? Yo lo que veo es que cada administración de cuatro años llega inventando y no dándole continuidad a las cosas buenas que se llevan años haciendo. Lo mismo sucede con los ríos y los humedales, hay una improvisación recurrente en cada nueva administración y especialmente si la nueva es de un color político diferente al anterior.
Entonces, para mí es claro lo importante que los ciudadanos del común aportemos para el bien común y no esperemos que solo los gobernantes lo hagan, y especialmente en un país tan polarizado.
Yo, por mi parte, haré y seguiré comprometido con las causas ambientales y sociales, intentando velar no solo por mi bien, sino por todos los de mi entorno.
Mi respetuosa recomendación a los señores del Dagma y de la CVC, por favor, denle continuidad a lo que ya se está haciendo bien y que el parque de Cristo Rey sea de uso para todos, entendiendo que hay unas reglas de cargas que el parque tiene y que hay que cumplir.