Los plazos, que parecen inicialmente lejanos, se cumplen. Ya está próximo el día de las elecciones para el Congreso de la República y para que se definan las consultas. El domingo 8 de marzo -ya encima- llega la primera cita de la democracia. Es por eso que, aunque el voto es secreto, me atrevo a decir públicamente lo que pienso y lo que siento para esa primera fecha, por supuesto asociada con la segunda del 31 mayo, primera vuelta, y el 21 de junio, segunda vuelta. Veamos lo que pienso:

Hemos llegado a un punto desgraciado. Hubo fallas grandes de la gente cuando se postuló el señor Petro y fueron apareciendo personajes, visibles unos, invisibles los otros, los que apoyaron con dineros non santos, como se fue sabiendo poco a poco con elementos probatorios indudables. El hermano del señor Petro, Juan Fernando, que estuvo en lo que se conoció como el ‘pacto de la Picota’, lo dijo. ¿Y en qué consistía tal pacto? Ah, en la entrega por parte de todos los mafiosos presos de dineros que fueron entregados para la campaña electoral, a cambio de que el gobierno Petro, si es que llegaba al poder, se comprometiera a no extraditar y mermar las penas de aquellos personajes, con algunos de los cuales hubo de reunirse públicamente en una tarima en Medellín, en acto que provocó la ira nacional y trascendió al conocimiento del señor Trump, presidente de Estados Unidos.

¿De cuánto fue el aporte? El mismo Benedetti le dijo a Laura Sarabia en aquella diatriba de palabrería soez y de confesiones que se evaporaron en una justicia manejada con fichas marcadas de acomodo. Quince mil millones, dijo entonces el cínico Benedetti, y agregó: “Si esto se sabe, todos iremos a parar a la cárcel”. Incluido Petro. ¡Vergüenza!

El hijo de Petro también recibió y guardó una parte para él y otra entregó a la campaña, no obstante lo cual nadie ha pagado nada de ese proceso, manejado a distancia por los hacedores de los prodigios judiciales. Todo eso está demostrado con pruebas inocultables y confesiones que también fueron desapareciendo en medio de la niebla. Tampoco es fácil ocultar lo que fue todo el proceso de ‘la Paz Total’, en el que aún hoy siguen enredados. Fue horroroso que el señor Petro hubiera utilizado los servicios de un general, Miguel Huertas, destituido por el gobierno de Duque y quien tenía unos acuerdos criminales con alias Calarcá. A ese general, Petro lo reincorporó al servicio; y luego estalló el escándalo grotesco y criminal, con pruebas palpitantes, a las que la señora Fiscal le hizo el favorcito de poner a reposar en el polvo del olvido, en el que todavía permanecen.

Los escándalos de las borracheras de Petro y los abusos del poder con hembras -y hembros— que satisfacen cada nada la concupiscencia de aquel Gobernante, en medio de mentiras y abusos de poder. El país ha llegado a alcanzar el mayor endeudamiento de su historia y él aumenta el gasto para hacer demagogia y buscar votos que consoliden un régimen comunista. Duplicó el servicio diplomático sin título alguno y realizó escándalos provocadores como el del megáfono en Nueva York desafiando a Trump, al que finalmente le agachó la cabeza en obediencia en la famosa entrevista.

Vaya que todo esto es escalofriante, incluyendo además la muerte marcada y señalada por Petro con sus discursos ardientes y abusivos, de un joven como Miguel Uribe Turbay, sin que, como a Mahoma, le importara una higa la muerte criminal del joven. Bueno, todo esto lo hemos padecido y podría repetirse y agotarse hasta llegar a las horas sombrías de la dictadura comunista. Todo lo tienen preparado Petro y Cepeda. Y Dios nos libre de un tartufo, comunista camuflado, como Iván Cepeda, el amigo de las Farc, con sus dos caras, como aquel personaje griego, que era el símbolo del teatro.

Votaré entonces en la Gran Consulta por Colombia por Paloma Valencia, una mujer de virtudes y conocimientos amplios y patriotas, valor y coraje, que vienen de buena estirpe. Ella es una liberal y se jacta en reconocer que su propio marido tiene tendencias socialistas que la senadora respeta. Por ella votaré y recomiendo a todos los que me lean, que lo hagan también. Ese es el lado bueno de la democracia.

Además, si en la primera vuelta llegare a ganar Abelardo de la Espriella, votaré por él, como lo hará la propia Paloma y el expresidente Uribe, a sabiendas de que, como también lo ha dicho este último candidato, él también lo haría por Paloma en el evento de que esta ganara.

En relación con el Senado, votaré gustoso por quien he observado es el mejor senador vallecaucano, Carlos Fernando Motoa, quien encabeza la lista del grupo de Vargas Lleras, estadista que habría sido el mejor de todos los candidatos por su preparación. Lástima que su estado de salud no lo permita.

Me parece que obrando dentro de esta alternativa nos salvaremos de los peligros rabiosos de ese Presidente que mal llegó al poder y mal se debe retirar del mismo. Demagogo sin escrúpulos, que ha acabado con los recursos normales para arruinarnos pagando impuestos de reformas tributarias continuas e insalvables. ¡Gasta, que nada te cuesta! Y tienes toda la propaganda del Estado. ¡Buena vida!