Cali triunfó una vez más. Asumió el reto descomunal de organizar en una semana el evento inédito en la historia de Colombia de la posesión de un Presidente de la República fuera de la capital. La presencia de jefes de Estado y delegaciones de 30 países con el Rey, presidentes, vicepresidentes y sus comitivas, el Congreso y la cúpula de las demás ramas de la República, gobernadores, alcaldes y más de 3000 invitados y periodistas de todo el mundo, dimensiona el tamaño del acontecimiento.

Implicó la movilización de más de 50.000 personas entre personal de seguridad y servicios. Transporte de primer nivel, operación de flujos de tráfico y despegue y aterrizaje de aviones civiles y militares que ameritaron especial aprestamiento, al igual que hoteles de primera que albergaron a múltiples personalidades.

El secreto es que el Valle, que algunos llamamos del Pacífico, se ha preparado largamente para albergar eventos multitudinarios como los más de 40 que se vienen realizando este año, de la trascendencia y alcance global que tuvo la COP 16 en el 2024. Todo de la mano de la gobernadora Dilian Francisca Toro y del alcalde Eder, ellos le dieron la confianza al país y a los propios vallunos de lograrlo.

El 7 de agosto brilló desde muy temprano el sol como augurio del momento histórico que nos esperaba, ya se habían estrechado la mano ese día a su llegada al amanecer, el atildado Rey Borbón Felipe VI con Alejandro Eder alcalde de Cali, descendiente directo del Alférez Real Joaquín de Cayzedo y Cuero, mártir fusilado de la independencia, que lo entregó todo por la causa de la libertad. Qué ilustre alegoría de que el Valle es territorio fértil para la diversidad y la armonía y de la inutilidad de reeditar viejos conflictos con afanes politiqueros que solo sirven al odio miserable.

Descubrió Colombia, y el mundo, que Cali y el Valle lo tienen todo para engalanarnos como país, para sentirnos orgullosos, que el bien campea en Colombia y que no son las lacras que lo mancillan las que nos representan. Que el Suroccidente de nuestro territorio es mucho más y que con heroísmo gobiernos locales, trabajadores y empresarios, entre ellos 300 multinacionales, han cuidado para que el abandono del gobierno central no generará un daño aún mayor.

Ahora con la seguridad y las garantías a la libertad y la propiedad, prometidas por el nuevo gobierno, no cabe duda de que el microcosmos de Colombia llamado el País Vallecaucano por Humberto González uno de sus líderes emblemáticos, con mar, valle y montañas andinas, seguirá mostrando a Colombia el camino de la innovación y la apertura a la cuenca del Pacifico, para alcanzar el milagro que ofrece el Presidente Abelardo de la Espriella.

Una vez más el llamado del Pacífico colombiano con sus 7 puertos, viaductos, túneles, zonas francas, playas hermosas, manantiales, proliferación de aves, seguirá sirviendo a Colombia y mostrando que así como se logró el más trascendente evento de nuestra historia reciente, podemos pensar en una Colombia milagro, porque lo tiene todo para lograrlo.