Cada día más personas deciden pensar en la muerte y mirarla cara a cara, venciendo miedos atávicos.

Es aprender de los orientales y acercarnos a textos sabios, como este de Michel de Montaigne:

“Frecuenta la muerte y acostúmbrate a ella. No sabes dónde te espera. Espérala en todas partes.

Practicar la muerte es practicar la libertad. Quien aprende a morir, aprende a vivir y deja de ser esclavo”.

Vida y muerte son lo mismo; eso lo saben bien los místicos y los sabios de todas las culturas.

La muerte no es fin, es un paso entre vidas: no es oscuridad, sino fundirse con Dios en su luz.

No es soledad, es reencuentro; no es un castigo, es el retorno al espacio del amor de donde se vino.

Nadie está muerto, ya que solo existe la vida. Al nacer morimos y, al morir, volvemos a nacer.

@gonzalogallog