Todo lo que tengo en este momento en mi vida es porque no necesito nada más para ser feliz.

Creo que a mí no me falta nada para ser feliz. Dios me entrega todo lo necesario y la felicidad no depende el tener.

Valoro lo que soy o tengo y soy feliz aquí y ahora, en el instante que aprovecho con amor, paz y avidez.

Mi realidad es lo que necesito para entender y ser feliz, pero no quiere decir que me resigno y no hago nada.

En un estado de vida positivo, atraigo lo positivo. Valoro el amor que he logrado construir porque sé que no se da espontáneo.

Acepto que algo no sea perfecto, ya que es el resultado del libre albedrío de todos y lo hemos creado.

Valoro los duros aprendizajes. Son los necesarios para ser feliz y los elegí en el plan de mi alma antes de encarnar.

Valoro todo lo manifestado en mi presente que me permite cambiar mi futuro amando y aceptando lo que tengo.