Hay un tiempo para cada cosa. Es cuestión de permitir que tu vida sea guiada por Dios.
Reconoce el tiempo justo con una clara luz interna, y muévete con prontitud y absoluta confianza.
Cuando estás en paz en tu interior, el tiempo no significa nada y el miedo desaparece.
El tiempo pasa lento cuando no eres feliz, cuando estás incómodo y sientes que el día no termina.
En cambio, cuando disfrutas lo que haces, el tiempo vuela y quisieras que el día tuviera más horas.
Aprende a disfrutarlo todo al máximo y cuida tu actitud ante cada experiencia.
Así harás más cosas, y las harás con amor y, por eso mismo, de un modo perfecto.
Dios te susurra al corazón: “Unido a mí, las cosas se dan. Cuando haces algo con amor, lo haces por mí. Te amo”.
@gonzalogallog