Amado Dios, fuente del amor universal, quiero ser un instrumento de la paz que tú eres y emanas.

Si vivo unido a ti en todo instante, y no solo ante el mal, estoy sereno y sin una actitud hostil.

Señor, nutro mi alma con oración y meditación para ir depurando y evolucionando en amor.

No quiero tener un corazón hermético; quiero amarme y amar sin medida y de modo incondicional.

Me alejo de los seres agresivos que compiten como tiburones, a dentelladas, por una presa.

Sin ti y sin amor solo hay horas de miedo, historias de terror y presagios de lo negativo.

Sin ti, Dios, y sin amor, la vida está vacía, aunque se tenga poder y se posean muchas riquezas.

La única riqueza que vale es disfrutar de paz interior al actuar con amor, consciencia y coherencia.