¿5, 10, tal vez 15 años? … no lo sé, cualquiera que sea tu edad, déjame decirte que te acaban de eliminar, acaban de invisibilizarte. No tienes derecho a tener identidad. Pareciera que algunas de las anteriores generaciones de mujeres, fueron muy peligrosas para sus congéneres los hombres y es necesario entonces, desaparecer a la niña para evitar que se convierta en mujer empoderada. Este poder femenino es totalmente aterrador para los machistas, hombres patriarcales, que no tienen las agallas para compartir y socializar, prefiriendo anular para no perder superioridad. Pareciera que no saben ejercer su masculinidad sino doblegando, sometiendo, aplastando. Que peligrosa resultó la mujer de hoy que posiblemente pudo educarse asumiendo su identidad de persona desde su empaque de niña… tan peligrosa que hoy, hay que invisibilizarla para que vuelva a crecer con miedo, con dependencia, con desvalorización…
No debe ser coincidencia el ‘movimiento universal’ liderado por Afganistán, donde la idea es regresar a la abolición de todo lo que amenace el poder masculino. Entonces volvamos a la única forma de familia aceptada, la tradicional, donde la obediencia y la sumisión al poder del padre es lo más representativo de orden y jerarquía. Regresemos a la mujer sometida, hija en una familia, donde los niños se priorizan para el estudio por encima de las hijas mujeres. Niña, a ¡desaparecer! Y empieza por el lenguaje. Lo que no se nombra no existe. Lo que ni siquiera tiene identidad ¿cómo se va a respetar? ‘Y no solo por rigor jurídico. Nombrar a las ‘niñas’ tiene una función jurídico-analítica. Ellas, las niñas, padecen violencias que los niños no padecen en la misma proporción ni de la misma forma, y acceden de manera desigual a bienes, servicios y oportunidades. La violencia sexual, el matrimonio infantil y las uniones tempranas; la carga de cuidado en el hogar y la deserción escolar asociada a la maternidad temprana son ejemplos de cómo se afecta de manera desproporcionada a las niñas. Y cuando el lenguaje jurídico deja de nombrarlas, los sistemas de información dejan de contarlas, y “lo que no se cuenta no se atiende” (Abogado).
Y para completar, obnubilados por el supuesto poder divino, los hombres que están gobernando tienen derecho a hacer lo que les plazca porque son los representantes de ‘ese’ Dios en la tierra. Son los escogidos, los privilegiados. Su aureola de misticismo (fanatismo) pareciera una licencia para atropellar de acuerdo a sus creencias. Su ‘rol’ es legado sagrado. Tienen el ‘permiso’ divino entonces ¿quién se atreve a cuestionar su mandato? La mezcla de religión y política es un cóctel explosivo que logra doblegar más que el miedo porque obnubila y apela a emociones muy primarias e infantiles. Como si nos estuviéramos devolviendo en el tiempo, como si el movimiento de creencias diferentes, liberadoras, equilibradas, fuera tan peligroso, que a toda costa hay que regresar a épocas de oscurantismo y sometimiento.
La directora de Icbf, representante del patriarcal partido CD, considera que todo aquello que le dé lugar a una niña para afianzar su propia identidad, está de más, ‘sobra’ y hay que eliminarlo. Borra las representaciones creativas, donde el arte es una manifestación de identidad y autoestima. Borra la palabra niña de su plataforma. Niña, a tu papel de sometida y obediente. Debes desaparecer en el lenguaje, en la cotidianidad, en la familia, en la sociedad. Ahora solo existen los niños…y luego se rasgan las vestiduras por la ola de violencia contra la mujer. La niña desaparece y debe construir su valoración ‘detrás’ de un niño, apegándose a un hombre, o intentando ser lo más masculina posible, para ver si logra sobrevivir. El patriarcado buscando desaparecerla. Ya empezó…