Hay una costumbre ya muy antigua que dice que cuando hay que dar una noticia triste, se mezcle con noticias alegres para que el impacto sea menor. Eso es lo que presumo que sucedió con el comunicado de prensa con fecha 31 de Julio y se dio a conocer pocos días después en medio del jolgorio por la posesión de Abelardo de la Espriella que ha colmado toda suerte de buenos comentarios y buenos augurios en nuestro país.

Es así cómo se produjo un lánguido correo de cuatro párrafos en los que las directivas de Carvajal, dueña del 100 % del Propal y que sigue haciendo las cosas bien, nos dio a los colombianos una noticia que nos cayó como un baldado de agua fría: el inminente cierre de Propal cuyo slogan repercutió por años: el papel de los colombianos.

No hay que creer en las brujas pero que las hay, las hay, y este cierre de Propal se venía cocinando desde cuando en abril del año pasado se interrumpieron sus operaciones industriales.

Mala cosa nos dijimos y seguro saldrán adelante, pero no. El precio de importación del papel se trepó tremendamente y esa competencia debilitó sus finanzas hasta que resultó imposible seguir con ese mueble viejo con olor a alcanfor.

El cierre de Propal es muy triste: por una parte, ocasionará un problema muy grande de desempleo por más que hablen de reubicación, y por otra la divulgación de la cultura se acaba y se deja en manos de las redes sociales, o sea no más impresos para promover eventos, recitales, mini exposiciones ni otras actividades que hacían posible la realización de estos certámenes.

Atrás han quedado esas magníficas impresiones que competían en lujo y calidad con impresos de toda índole. Se acabó por ejemplo su célebre pero deficitario almanaque que por años estuvo alimentando insípidas paredes y por ende la promoción de diferentes artistas.

Propal no alcanzó los 70 años y seguramente fue la mejor de las decisiones, pero es que a uno le queda el recuerdo de una entidad que fue ejemplo de Colombia, ayudó a la cultura y que les dio lustre a los impresos que con el papel de Propal se lucían nacional e internacionalmente.

Y que conste, estas no son lágrimas de cocodrilo.

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Posdata: Hoy más que nunca, nos unimos o nos hundimos.

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Posdata 2: Aprovechemos la oportunidad, hablemos bien de Cali.