Propongo la pena de muerte para los velorios. Convertidos en un acto pagano dejaron de ser ceremonias religiosas y se tornaron en un bodeville impío que irrespeta la memoria de quien ha fallecido y merece, antes de enfriarse, descanso y tranquilidad.En los velorios ya no se reza. Por el contrario se peca y nunca se empata porque allí no hay ni actos de contrición, ni jaculatorias, ni responsos.Lejanos los días en que un grupo de beatas se reunía alrededor del amortajado y se rezaban rosarios monocordes solo interrumpidos por los sollozos incontrolados de algún deudo arrepentido o muy conmovido, que irrumpía en un llanto lastimero acompañado de pataletas, ojos blanqueados, asfixias y malaires.A los velorios solía acudir el cura amigo de los dolientes que entonaba cánticos destemplados en los que no faltaba el “somos los peregrinos que vamos hacia el cielo” mientras algunos de los asistentes al recinto, que pasadas unas horas de hacinamiento comenzaba a oler a misa de 5, se desgonzaban desmayados.Ahora la cosa es otro cantar. Camisas de flores ellos y de floripondios ellas. Mostrando el pelo en pecho ellos y abultados pechos ellas, más parecen estar en el preámbulo de un foforro que una ceremonia religiosa.Hordas de amigos y parientes que ingresan en las modernas salas de velación con cafetería incluida en donde se quedan algunos en olímpica francachela, sin llegar nunca a presentar sus condolencias a los parientes sentados en filas paralelas frente al féretro del difunto.Una hemorragia de coronas y ramos de flores, que la mayoría de las veces no se sabe quien envió, inundan con su olor dulzón el lugar, atrayendo abejas y avispas que picotean las llorosas mejillas de las asistentes.Se forman entonces corrillos de todos los pelambres en los que para nada se menciona al fallecido, pues la política es tema recurrente así como los perversos chismes sociales que adquieren carácter de palabra de Dios, habida cuenta el sacrosanto lugar en que se comentan.No faltan en los velorios los desvestidores de cuanta dama aparece con escote y falda de coctel a quienes desnudan con la mirada, mientras emiten los consabidos comentarios en los que reina la concupiscencia.No más velorios en los que se hacen negocios y se deshacen amistades, se piden teléfonos y correos y se pone en practica aquello de “el muerto al hoyo y el vivo al baile”.Mejor entonces eliminar estos velorios, realizar una ceremonia estrictamente familiar, cremar el cadáver y con las cenizas bajo el brazo oficiar una misa por el eterno descanso del ser queridoPD 1: A la hora de escribir esta columna ignoro quien va a ser el Ministro del Valle o si nos van a dar las consabidas “tiendas de mecato”, premios de consolación con los que dejaban a nuestro departamento viendo un chispero.PD 2: Está para estudio del nuevo secretario de Tránsito, Omar Cantillo, la habilitación de la vía Cristo Rey, Yanaconas, Pichindé, Felidia, Las Nieves, El Saladito. Con ella se disminuiría hasta en un 30% la congestión vehicular de la carretera al mar los fines de semana.