Cuando pensábamos que con la elección presidencial se aquietaban las aguas de la polarización política de nuestro País y con el deseo de ver a una Colombia unida que se encamina a recuperar lo que se ha perdido y a avanzar con esperanza porque lo tiene todo para ser una gran nación, descubrimos que no hemos entendido qué es la política y que debe ser un político; cuando le preguntaron al papa Francisco, ¿qué pensaba de la política?, respondió: “Es el arte más perfecto de la caridad cristiana”, y explicó, que el objetivo de la política debe ser trabajar por el bien común, de todos.

En una sociedad democrática, como la nuestra, la política debe ser una herramienta para el desarrollo y la cohesión social, no un factor de división. Debe entenderse entonces como la búsqueda del bienestar general de la ciudadanía, no de un partido, ni una clase social, ni de una región solamente; porque el Poder y la autoridad que son bases fundamentales de la administración de los recursos que deben organizar la convivencia pacífica social y la resolución de los conflictos, por esto debe ser tanto el poder como la autoridad, mediadores de los diversos intereses que muchas veces son opuestos sin recurrir a la violencia, a la discriminación o anulación de partes, personas, regiones, de la misma sociedad.

El término política, engloba todo lo que tiene que ver con la ciudad, los ciudadanos en todo lo relativo a la actividad social y organizativa en un entorno específico, que se llama Estado, Patria, País, que por supuesto debe basarse en el diálogo, el consenso, el acuerdo, y en el desarrollo civilizado y con talante de los diversos intereses e ideologías de todos los ciudadanos. Esto, es así el motor verdadero de las democracias, de las sociedades abiertas y pluralistas, el no permitir este desarrollo, es el germen de las revoluciones, la violencia y la desaparición de la democracia, para llegar a un autoritarismo que desemboque en una dictadura.

Pero todo esto anterior debe ser encarnado en el hombre, en la persona humana, decíamos anteriormente dos palabras que sustentan la política, a saber: El poder y la autoridad, que no son virtuales, y menos podemos encomendarlas a una máquina a una IA, está encarnada en la persona humana; el papa Francisco les preguntaba a unos jóvenes que participaban en un congreso de futuros políticos de diversas naciones, ¿que era la política?, y les decía: “¿dónde están esos políticos que pongan el Evangelio adelante del ejercicio de la política? Se necesitan nuevos políticos, que hagan realidad la Nueva política en la cual entiendan que la Nueva política es un servicio que se ejerce con la solidaridad y el sacrificio en la búsqueda del Bien Común, aun con el sacrificio de la misma vida”.

Siempre hemos tenido la preocupación de qué es lo ético y qué es lo moral y es aquí en donde necesitamos tener muy claro que estas realidades se dan en el ser humano y para el ser humano, y que fundamenta dos realidades que hoy en día reclamamos por su ausencia cuales son: El sentido de Humanidad, y de Fraternidad, puesto que si la ley regula la sociedad con normas obligatorias para la convivencia; esas leyes deben ser interiorizadas en la conciencia, para que no tengan obstáculo en su cumplimiento por los hombres; no podemos convertir en Bueno todo lo que sea legal; porque no todo lo legal es moralmente bueno, o verdadero.

Cuando Salomón fue llamado a gobernar a Israel, le pidió a Dios que le diera la sabiduría que le enseñara a escuchar y saber discernir lo que se debe hacer con el pueblo, que no le pertenecía a él, sino a su Creador; cuando Sancho quería ser gobernador, tener poder, don Quijote le enseña que hay que tener sentido común para gobernar y al darle la Isla Baratalia, Sancho lo demuestra al aplicar justicia a las dos mujeres que se peleaban un mismo hijo.

Eel siquiatra Augusto Jorge Cury nos habla de la inteligencia de Jesús, que fue capaz de escoger y educar a unos sencillos pescadores, para que fuesen los líderes que transformaran el mundo, sin que fueran ellos el centro y los importantes, sino que con la ley del amor que Jesús les enseñó, pudieran tener la fuerza de la transformación con la misericordia y finalmente el doctor Francis Collins, director del Instituto del Fenoma Humano, al dar a conocer los estudios hasta ahora investigados sobre el hombre, nos dice, que el que mejor nos puede ayudar a conocer como se maneja el hombre es su mismo Creador. En conclusión: esto no lo cambiamos, si no contamos con Dios.