No hay día de la semana en que no haya un bloqueo en nuestra bella Cali.

Y como se trata del sagrado derecho a la protesta, cuatro pelagatos dirigidos por un experto ‘bloqueanólogo’ megáfono en mano deciden parar el tráfico y crear un caos vehicular colapsando el ya congestionado tráfico de nuestra ciudad.

Amparados en una inmunidad que no sé de donde salió, se adueñan del espacio público vehicular y no hay quien los mueva de allí. Y esos bloqueos pueden durar mañanas o tardes enteras, mientras que los guardas de tránsito hacen malabares para desviar el tráfico y sus exigencias son escuchadas por las buenas o por las malas.

Los organizadores de estos caos son personas especializadas que cobran una tarifa alta por la logística y la organización e inclusive llevan arengadores y piedras gigantescas, llantas para quemar, pancartas provocadoras y hasta ‘alquilan’ menores de edad para aumentar su invulnerabilidad.

Desde al pasado lunes Cali se ha visto afectada por estos delitos contra la movilidad por todos los puntos cardinales y todo termina cuando no en cantos a la bandera, en promesas incumplibles producto del chantaje al que sometan a la autoridad.

Disolver estas fechorías no es tarea fácil. Se necesitan veedores de todos los matices, jueces de paz, derechos humanos y hasta representantes del Papa para ‘negociar’ exigiendo la presencia del alcalde porque no les bastan los secretarios ni los asesores.

Además, se mezclan peras con chontaduros y a una protesta que era por una causa le cuelgan otras exigencias y se hace imposible llegar a acuerdos viables.

Por otra parte, crece el desespero de la gente que espera horas que son eternas por una solución que y le dañan el genio a cualquiera y hacen que pierda la paciencia el Santo Job.

No hay derecho a estos -repito- chantajes y que haya que vivir supeditados a los bloqueos express que son -insisto- un negocio en el que pagan los platos rotos quienes nada tienen que ver con el tema.

Van a ser las seis de la tarde de este jueves y veo trancones por doquier y escucho los pitos ensordecedores y desesperantes de cientos de vehículos.

Tiene que haber un grupo elite que disuelva estos delitos por la fuerza porque si no Cali se nos saldrá de las manos y habrá que cambiar esa bella frase de nuestro himno que reza que en Cali es ‘Hermoso nacer y vivir’ por en Cali ‘es horrible vivir y sobrevivir’.

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Posdata. Me perdí de asistir a la Lunada Inglesa organizada por las Fundaciones Hogar San Francisco de Asís y Santa Clara de Asís y los Hermanos de la Divina Providencia con la presentación del Coro Loyola en compañía de algunos alumnos de los colegios bilingües de nuestra ciudad.

Un repertorio con música de la Gran Bretaña de las últimas cuatro décadas.

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Posdata 2. Yo hablo bien de Cali. ¡Hazlo tú también!

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Posdata 3. Nos unimos o nos hundimos.