En cajón de un mueble de mi biblioteca, con otros cien objetos que duermen el sueño del olvido, reposa la dorada medalla que por ‘servicios a la causa’ me otorgó la Dirección Liberal Nacional, presidida entonces por Luis Guillermo Vélez. Impuso la presea el secretario general Eduardo Verano de la Rosa.

Conmigo fueron condecorados otros cinco copartidarios, una dama incluida. Tres de ellos ya hicieron tránsito a la otra galaxia; otro se fue al uribismo; sobrevivimos con las viejas ideas a cuestas el tulueño Luis Fernando Cruz Gómez y yo, que seguimos fieles a los postulados que informan la filosofía liberal, que trasciende las fronteras de un partido político. Con el doctor Cruz mantengo cordial comunicación.

En 2018, cuando se produjo la miserable entrega del Partido Liberal a la extrema derecha liderada por Álvaro Uribe, endosando los votos rojos a Duque y traicionando a Humberto de la Calle, quien era el candidato liberal, que abandonaron a su suerte por disposición de César Gaviria, resolví que no podía continuar en una colectividad que se prestaba a semejante bellaquería.

En noviembre de aquel año ingresé a ‘En Marcha’, movimiento que dirige Juan Fernando Cristo, y por esa vía llegué a la Coalición de la Esperanza, buscando llevar a la presidencia el año próximo a un estadista que conduzca el país por la senda del progreso, sin exclusiones, sin perseguir a los contrarios, con apego estricto a la Constitución y a las leyes.

Pero soy objetivo, y en eso que llamo ‘el gavirismo’ destaca el representante a la Cámara Juan Fernando Reyes Kuri, palmirano que decidió asumir con seriedad el mandato que le dio el pueblo en las urnas. Pocos congresistas en los últimos años he visto con mayor responsabilidad que la de este coterráneo, que no ha desperdiciado ni un momento para hacer lo que se debe hacer cuando se tiene curul en el Capitolio.

Dentro de sus iniciativas, resalta su apoyo a la ley que permite a los médicos practicar la eutanasia, que no es otra cosa que el derecho a morir dignamente, como en casos de enfermos terminales, y también cuando los sufrimientos sean insoportables e incurables. Con la anuencia del paciente que se halle lúcido, o con una manifestación previa inobjetable, el facultativo puede aplicar el procedimiento letal.

Reyes ha impulsado en el Congreso el uso del cannabis en adultos, cuyo consumo deja de ser prohibido y fuente de delitos, pasando a ser regulado por el Estado, como ya se hace en muchos países de América y Europa, convirtiendo la planta en importante renglón de divisas para el erario.

El divorcio libre que permite que cualquiera de los cónyuges, unilateralmente y sin dar razones al juez, demande la terminación del vínculo, es también iniciativa del congresista vallecaucano.

Reyes Kuri es un excelente parlamentario. Ojalá vuelva al Congreso en las elecciones de marzo. Colombia y el Valle del Cauca lo necesitan.

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En reciente columna, Alfredo Carvajal sostuvo que el envío de tropas colombianas a combatir en la guerra de Corea fue decisión del régimen militar de Rojas Pinilla. Debo recordarle al distinguido empresario que la abyecta y ‘lambona’ creación del ‘Batallón Colombia’ fue idea del presidente Laureano Gómez en 1951, para congraciarse con los gringos que tan críticos eran de su gobierno por la violencia que ejercía contra el partido de oposición.
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