En París, en enero de 2015 y a raíz de un feroz atentado contra el periódico satírico Charlie Hebdo, nació el eslogan ‘Je suis Charlie Hebdo’, expresión masiva de solidaridad con el semanario, grito en defensa a la libertad de expresión y un homenaje a las víctimas. Era la forma de decirles “ustedes no están solos porque cada uno de sus lectores somos también Charlie Hebdo”.

Esta expresión de solidaridad nos nace cada que visitamos en estos días a los médicos de Cali y de manera especial los profesionales que trabajan en Imbanaco. Este centro médico, iniciado por 28 galenos en 1970, ha llegado a estar entre los 10 mejores hospitales de América Latina. Por la cercanía desde sus orígenes con la Universidad del Valle y con el liderazgo por 32 años de Armando González Materón, Imbanaco ha hecho parte de lo más preciado de la caleñidad pues por allí han pasado millones de pacientes atendidos con los más altos estándares de servicio y humanismo.

Ese punto alto se logró no solo por sus modernas instalaciones sino por la calidad de sus profesionales quienes han hecho valer el mantra “vocación de servicio”. Ese posicionamiento hizo que fondos extranjeros se interesaran por adquirir la empresa. En 2020 Quironsalud de España adquirió la propiedad y como parte del acuerdo, se convino en mantener a los profesionales y la comprensión de la cultura de servicio. Un grupo de seis doctores conformaron el Consejo Médico que permitiría una productiva interacción entre los nuevos propietarios y el talento humano que había puesto en alto el nombre de Imbanaco. Fueron los doctores Rafael Camacho, Luis Carlos Hincapié, Édgar Ivan Ortiz, Carlos Salgado, Antonio José Reyes y Pedro J. Villamizar. Sin dudarlo grandes referentes de la medicina y de la calidad humana.

Pasados los cinco años del acuerdo inicial, los médicos comenzaron a ver el cambio de actitud y de sus condiciones de permanencia. El representante español con quien se tuvo una respetuosa relación fue cambiado por una persona de Medellin que en cada reunión dejó impronta de capataz y no de alto ejecutivo, amenazando a los facultativos de lo fácil que sería reemplazar a quien no estuviera de acuerdo con los cambios. El Consejo Medico manifestó su desacuerdo con las propuestas buscando alternativas y la respuesta fue el despido de Imbanaco de estos seis prestigiosos profesionales.

La interpretación colectiva del gremio médico es que estos despidos a partir del 2 de noviembre es un mensaje para todos los profesionales que tienen alguna relación con Imbanaco: quien no esté de acuerdo será despedido como ya lo hicieron con los seis lideres del Consejo. Estas decisiones se suman a la adversidad del terremoto, muchos galenos ya no cuentan con consultorios y a cantidad de especialistas se les quedaron atrapados sus equipos, por lo cual su solución no solo es inmobiliaria sino tecnológica. Adicionalmente algunos de los despedidos ni siquiera podrán operar en Imbanaco, donde tenían su ecosistema. Ahora, ¿dónde hacerlo? Drama que no solo es del facultativo sino también de sus pacientes. En conclusión, el cuerpo médico tuvo un terremoto adicional generado por el maltrato y la arbitrariedad de los representantes del propietario.

Imbanaco hace parte fundamental de nuestra ciudad y de nuestra región. Sus médicos han sido esenciales en la construcción del prestigio y la confianza de ese centro médico. Lo que sea contra ellos es también contra nosotros los pacientes, los alumnos y la comunidad que les agradece las décadas de entrega por lo que no merecen este final. Por eso la solicitud para que Quiron recapacite y la transformación contractual se haga de manera justa, progresiva y respetuosa. ¡Todos somos Imbanaco y apoyamos a los doctores que lo hicieron grande!