Gustavo Petro continúa debilitando las instituciones y generando caos. En una declaración en X indicó que no reconoce la legitimidad del Gobierno entrante y declaró ganador de las elecciones a Iván Cepeda. Con elucubraciones, y sin que exista una decisión judicial, manifestó que hubo fraude en el exterior mediante el uso de algoritmos y que la situación constituía el golpe más duro a la democracia desde la Patria Boba.

La realidad jurídica e institucional es que el pueblo se pronunció y el CNE consolidó los resultados, resolvió las controversias, declaró la elección, expidió y entregó la credencial de presidente electo a ADLE. Por lo tanto, el presidente, con sus declaraciones, se equivoca y genera caos, habida cuenta de la presunción de legalidad de la actuación del CNE. Por ello, le corresponde a él, como presidente, darle plena validez a la decisión del CNE sobre los escrutinios.

Claro que cualquier ciudadano puede interponer demandas de nulidad electoral ante el Consejo de Estado, pero hay que advertir que estas se han presentado con argumentos peregrinos, como la nacionalidad estadounidense y el juramento de ADLE, así como supuestas conductas de injerencia internacional, constreñimiento al elector por el discurso violento de campaña e irregularidades en la votación en el exterior, asunto descartado por el escrutinio realizado en embajadas y consulados.

Después de la inapropiada declaración de Petro, era apenas lógico que ADLE ordenara suspender el proceso de empalme, lo que implicó no realizar reuniones entre los equipos. No obstante, por las declaraciones del ministro Ávila, era claro que el Gobierno saliente iba a suspender las mesas por una supuesta falta de garantías, pues, a su juicio, el empalme debía ser institucional y no un juicio político o una auditoría anticorrupción. Así, por las inaceptables declaraciones de Petro, y seguramente porque iban a dejar plantado a su equipo, el presidente electo suspendió el empalme. La realidad es que el Gobierno Petro quiere lavar su gestión con un empalme teledirigido, en el que hará énfasis en lo bueno, tapando o minimizando lo malo. Por ello ha dicho que hará la entrega de la información y el empalme con la ciudadanía, sin contradictor alguno.

Después de todo este maremágnum, el Gobierno entrante ha optado por un ejercicio de empalme escrito, verificable y trazable, útil para conocer el estado de las entidades, el ejercicio de sus labores misionales y el eventual control fiscal, disciplinario o penal. Como resultado, por orden del vicepresidente electo, el equipo de empalme ha enviado sendos derechos de petición solicitando información para construir una ‘línea base’ sobre el estado de las instituciones y su labor misional, detectar posibles irregularidades en el uso de recursos, nóminas, contratos de prestación de servicios, contratación en general, obras inconclusas o decisiones de última hora.

Para la ciudadanía, el mensaje es que el Gobierno entrante adelanta las labores de empalme, a pesar de la obtusa posición del Gobierno saliente, y que la transición está garantizada. La Patria Boba es creación de Petro por desconocer a ADLE como presidente electo. Afortunadamente, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, no se hizo eco de la postura del presidente e indicó que la Fuerza Pública sí reconoce a ADLE como presidente electo.