Se sabe de la actitud determinante del presidente Trump en contra del tráfico de drogas ilícitas y de las organizaciones criminales, como el Tren de Aragua, que ya están actuando en diversos países.

El presidente Trump ha definido el tema de las drogas como un acto de guerra y a las actividades de los narcotraficantes como actos de hostilidad contra los Estados Unidos. Ello explica la actitud tan contundente contra el presidente Maduro.

Colombia está advertida con respecto al tema de las organizaciones criminales implicadas en el tráfico de drogas y todo parece indicar que se nos ha olvidado que hemos sido descertificados como país y que el propio Presidente de la República ha sido colocado en la Lista Clinton, lo cual implica todo tipo de sanciones aquí y en el resto del mundo que lo afectan a él y a su familia.

La orden de libertad o de levantamiento de la captura de 23 delincuentes que los medios de comunicación califican como cabecillas de importantes y muy peligrosas organizaciones criminales, debe llevar a una pregunta elemental: ¿Algunos de ellos o de esas organizaciones están vinculadas al negocio global del tráfico de drogas ilícitas?

Hay que plantear el tema porque sabemos que hay una especial vigilancia del gobierno de los Estados Unidos sobre el gobierno de Colombia, con respecto a su comportamiento frente a la industria criminal del tráfico de drogas y a los narcotraficantes. Y sería fatal que el levantamiento de la orden de captura con respecto a estas personas diera lugar a la sospecha de un favorecimiento a organizaciones o personas vinculadas al narcotráfico.

Ya el famoso Tarimazo en La Alpujarra había generado todo tipo de suspicacias y especulaciones que en nada favorecían la actitud del gobierno, frente a organizaciones criminales y al narcotráfico.

Ojalá esta decisión que algunos creen que ha debido incluir la de los jueces que ordenaron el aseguramiento de estas personas, dé lugar a unas consideraciones que muestren la transparencia de esta decisión, que ha sido tomada, precisamente, cuando el gobierno de los Estados Unidos busca crear un escudo de varios países para fortalecer la lucha contra narcotráfico.

Nada más inconveniente que datos que indiquen que el tema de la lucha contra las drogas o la falta de compromiso en esta lucha están relacionados con esta decisión. La transparencia en la misma debe ser evidente.

Lo peor sería que se diga que se está aprovechando la difícil situación que tiene el presidente Trump en el Medio Oriente para facilitar este tipo de decisiones. ¿Desafiando a Trump?