La opinión, copada por las noticias de la audiencia del presidente Trump al Gobernante colombiano, distrae una vez más de lo importante para nuestra democracia que es el proceso de elecciones que iniciará con ‘La gran consulta por Colombia de 2026’ y Congreso, el próximo 8 de marzo, y termina el 21 de junio, si no se logra el 31 de mayo elegir Presidente.
Está pasando inadvertido el gesto de grandeza de 9 titanes representantes del mismo número de partidos, que toman la decisión de hacerse fuertes desde una coalición que recuerda la legendaria Unión de Centro Democrático en España, aglutinante de los partidos de derecha y centro, lo cual permitió la transición del régimen franquista a una nueva Constitución ampliamente democrática.
Paloma, Cárdenas, Oviedo, Pinzón, Vicky, Luna, Peñalosa, Galán y Aníbal, todos ellos con limpias trayectorias, experiencia en la gestión pública, en el Congreso, en la gerencia de departamentos y ministerios, periodismo de denuncia y relaciones internacionales, son por lejos la mejor opción para un país que ha resistido la arremetida populista desde el bastión de sus empresarios e instituciones.
Lo anterior podría parecer el elogio a quienes representan el ejercicio de la libertad ciudadana y empresarial, pero va más allá, es reconocer que el liderazgo al cual hemos dedicado buena parte de nuestros esfuerzos, tiene en ellos la muestra fehaciente de que en Colombia no todo está perdido. Ya quisieran otros países de nuestro gran concierto internacional, plagado de egos y cuasi-tiranías, contar con excelentes opciones como estas.
A fe que han sido corajudos estos líderes reconocidos y queridos por muchos colombianos, cada uno con capacidad de gobernar a Colombia, pero escogieron el camino de renunciar a su propio bienestar en favor de una causa superior, en ejercicio del liderazgo colectivo, donde todos aportan sin considerar su condición jerárquica o de reconocimiento, como nos ha enseñado Ronald Heifetz desde Harvard. Es que el liderazgo se ejerce desde el coraje, la compasión, la amabilidad, como lo dice bellamente Jacinta Ardern, la emblemática primera ministra de Nueva Zelandia por 6 años, que llegó a ese cargo a los 37, y agrega en reciente entrevista en El País de España: “... La ausencia de estos valores es uno de los grandes problemas...”, resalta como excepción a Mark Carney que fue elegido primer ministro de Canadá con estos valores, pero advierte “los incentivos mediáticos están orientados hacia el estilo más incendiario. No suele haber titulares que digan un político construye consenso sobre tal asunto porque eso… no atrae la atención”.
Ello explica que a nuestra opinión la tienen confinada a la cancha estrecha de un solo jugador que es el gobierno, con el atractivo del escándalo que seduce a los medios, lo cual eclipsa la importancia de elegir candidatos y congresistas de peso, faltando pocos días, y va quedando la sensación de vacío porque están fuera de la cancha, invadida por bodegas digitales del régimen y ‘realities’ vulgares, con inmenso beneficio para el candidato del continuismo.
¡Qué gran lección están dando los 9 lideres que despojados de su propio interés decidieron jugar por esta Patria grande que es Colombia!