Estoy convencido de que la Selección Colombia tiene todo a su favor para llegar lejos en este Mundial 2026. Saliéndome siempre de ese bus del triunfalismo al que estamos siempre tan acostumbrados (y que francamente no soporto), luego de ver los tres primeros partidos del equipo, puedo asegurar de manera objetiva que tenemos en frente una oportunidad histórica para pensar (por qué no) en llegar por primera vez a unas semifinales.

El juego en el que cerramos la fase de grupos contra la Portugal de Cristiano Ronaldo nos mostró a una Colombia que hacía rato no veíamos: una escuadra ambiciosa y sin ningún tipo de temores al jugar contra un equipo conformado por jugadores que se encuentran en la élite europea.

Quizá esa es una de las grandes lecciones que nos ha dejado esta Copa del Mundo. Que en algunas ocasiones el trabajo táctico y, sobre todo, la actitud de no amilanarse ante nadie pueden lograr lo impensado: Paraguay eliminando a la todopoderosa Alemania, Marruecos mandando a casa a la ‘Naranja Mecánica’ de Países Bajos y el modesto Cabo Verde complicando a la favorita España y dejando en el abismo a Uruguay.

La diferencia entre nosotros y algunos de esos equipos que mencioné anteriormente es que Colombia, además de mostrar esa voracidad en el último juego, también cuenta con futbolistas talentosos, que con convencimiento y terreno pueden hacernos llegar muy lejos.

En esta ocasión, el cuadro hacia la final nos favorece parcialmente, puesto que si vencemos en dieciseisavos a Ghana (a quien no debemos subestimar), tendremos en octavos al ganador entre Suiza y Argelia, dos equipos que, con todo respeto, tendríamos que superar en cualquier estadio o contexto.

Nuestra historia en los mundiales y en el último tiempo se resume en una sola frase: siempre nos ha faltado algo. En el 2014 nos superó en cuartos de final un Brasil pobrísimo, y en el 2018 una deslucida Inglaterra. En ambas oportunidades quedó esa sensación de que lo teníamos todo para seguir avanzando, pero al final nos terminamos ahogando en la orilla.

Ahora, con ese par de centrales que tenemos (Dávinson y Lucumí), con Daniel Muñoz siendo un motor por la derecha, y con hombres en gran nivel como Gustavo Puerta y Jhon Arias, la obligación es olvidarnos de todos esos fantasmas del pasado y concentrarnos en esta oportunidad de oro de llegar lo más lejos posible en el Mundial.

Sí, es cierto que también nos ha faltado gol por parte de los delanteros. Pero manteniendo esa intensidad del último juego, será cuestión de tiempo para que Lucho Díaz, Suárez, Córdoba o el mismo James, que ya sabe lo que es ser goleador de una Copa del Mundo, la emboquen. El viernes, todos con el corazón en la mano contra Ghana. Llegó el momento de romper la pared.