Por los antecedentes penales que tiene en Argentina por violencia de género, Sebastián Villa jamás debería ser tenido en cuenta por la Selección Colombia. Ni siquiera si marca 30 goles en una temporada o si logra todos los campeonatos que dispute con su club, el modesto Independiente de Rivadavia de Argentina.

No soy ni seré quien juzgue si el extremo colombiano ha sido inocente o culpable de las acusaciones que ha acumulado en su vida, pero lo que sí me parece incorrecto es poner en el radar de la Selección a alguien que tiene encima un enorme manto de dudas sobre lo que es su comportamiento fuera de los terrenos de juego.

Así solo haya ganado un título oficial en toda su historia (la Copa América del 2001), la camiseta de la Selección Colombia es tan hermosa, tan grande y tan importante, que hoy en día no se la debe poner cualquiera, y quien lo haga no solo debe merecerla por su talento como futbolista, sino también por su calidad humana, un complemento cada vez más necesario en el deporte y en el mundo.

La semana pasada, a raíz de los partidos amistosos de Colombia ante Croacia y Francia (que sirven como preparación para la Copa del Mundo de junio), empezó a correr desde Argentina el rumor de que Villa iba a ser llamado por el técnico Néstor Lorenzo. Esto, como era de esperarse, generó una ola de reacciones que, para mí, terminaron por tumbar dicha convocatoria.

Sin embargo, lo que me dejó un mal sabor de boca fue la actitud de Lorenzo, quien no solo aseguró que el futbolista efectivamente ha estado en su radar, sino que además “su parte legal ya está solucionada, no me meto ahí”.

Mi crítica tiene que ver con la tibieza de esas palabras. Por más que Villa haya logrado de alguna manera solucionar sus problemas con la justicia, no puede ser que el máximo responsable del equipo nacional, a tres meses del Mundial, piense en convocar a un jugador que divide a todo el país, cuando lo que más se necesita en este momento es unión.

El escándalo que sacudió esta semana al Canal Caracol por los casos de acoso contra un gran número de periodistas, y la salida de los presuntos implicados, demuestra que en este mundo actual ya no solo basta con tener talento en un oficio, sino que además se requiere una idoneidad humana basada en respetar la dignidad de las demás personas.

Y para Lorenzo, un consejo final: que no se complique la vida a estas alturas del paseo. Si algo es seguro es que el técnico argentino ya tiene su base para disputar el Mundial, y por eso debe esforzarse en crear un ambiente propicio en el que todos (hinchada, jugadores y medios de comunicación) tiremos el carro para adelante.