Rusia pidió formalmente a Estados Unidos que deje de perseguir a un buque petrolero que se dirige a Venezuela, en medio de un nuevo episodio de tensión diplomática entre ambos países por la aplicación de sanciones al sector energético venezolano.
La solicitud fue revelada por medios internacionales y confirmada por el New York Times, que señalaron que Moscú elevó su reclamo a través de canales oficiales ante Washington.
De acuerdo con la información conocida, la petición fue enviada tanto al Departamento de Estado como al Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.
En ella, el Gobierno ruso expresó su preocupación por la actuación de autoridades estadounidenses frente a la embarcación, que estaría siendo seguida en aguas internacionales bajo el argumento de presuntas violaciones al régimen de sanciones impuesto por Estados Unidos contra Venezuela.
El buque petrolero, que se dirigía a territorio venezolano, habría sido objeto de intentos de interceptación por parte de la Guardia Costera estadounidense, lo que generó la reacción del Kremlin. Desde Moscú consideran que este tipo de acciones constituyen una presión indebida y podrían representar una vulneración a las normas del derecho internacional, especialmente en lo relacionado con la libre navegación marítima.
El episodio se produce en un contexto de relaciones tensas entre Estados Unidos, Rusia y Venezuela; Washington mantiene sanciones económicas contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro, particularmente sobre el comercio de petróleo, como parte de su estrategia de presión política.
Por su parte, Rusia se ha consolidado como uno de los principales aliados internacionales de Caracas, tanto en el plano diplomático como en el energético.
Fuentes citadas por medios internacionales indicaron que el seguimiento al buque se ha prolongado durante varios días, sin que hasta el momento se haya producido una detención formal. El caso ha despertado atención por las implicaciones que podría tener en la aplicación de sanciones extraterritoriales y en la estabilidad de las rutas marítimas vinculadas al comercio de hidrocarburos.
Este tipo de situaciones puede escalar en el plano diplomático y afectar la seguridad energética global, especialmente en un escenario marcado por conflictos geopolíticos y disputas sobre el control del comercio de recursos estratégicos como el petróleo.
Para Rusia, este tipo de acciones sientan un precedente en aguas internacionales, mientras que Estados Unidos defiende su postura como parte de su estrategia para restringir el comercio petrolero venezolano y presionar políticamente al gobierno de Caracas.
Hasta el momento, ni el Gobierno estadounidense ni las autoridades venezolanas han emitido pronunciamientos oficiales adicionales sobre la solicitud presentada por Rusia.