La reciente divulgación de documentos clasificados por parte de Estados Unidos ha vuelto a poner sobre la mesa uno de los temas más debatidos durante las últimas décadas: los fenómenos aéreos no identificados o también conocidos como Ovnis.
Y es que, el tema ha dejado de ser tabú para convertirse en una realidad probada, aunque desconocida.
Dichos documentos, que fueron divulgados el pasado 12 de junio de 2026 y que se suman a otros lotes de archivos liberados previamente, hacen parte de una nueva entrega de expedientes desclasificados relacionados con el programa PURSUE, una iniciativa mediante la cual las autoridades estadounidenses han venido revelando información recopilada durante años sobre reportes de fenómenos anómalos.
Según las autoridades estadounidenses, los expedientes incluyen informes, entrevistas y registros recopilados a lo largo de varios años.
No obstante, entre esos registros, ha llamado fuertemente la atención, la experiencia de un militar estadounidense, en febrero de 2022, que figura en un formulario FD-302, utilizado por el Buró Federal de Investigaciones (FBI) para documentar entrevistas y declaraciones de testigos.
En este, el integrante de las fuerzas militares aseguró haber observado un objeto con forma alargada, de color blanco mate o blanquecino, que se mantenía suspendido en el aire sin emitir sonido alguno ni mostrar movimientos evidentes. Su superficie estaba cubierta por líneas o crestas que se entrecruzaban, formando un patrón poligonal abstracto, lo que hacía aún más difícil poder definir qué era realmente.
El relato quedó consignado dentro de las investigaciones oficiales sobre fenómenos aéreos no identificados, y ahora es ampliamente recordado, porque la institución buscaría profundizar en el análisis de ese caso.
Es de decir que, el interés por estos archivos también creció luego de que el Pentágono mismo difundiera más de 50 expedientes sobre fenómenos aéreos no identificados.
Sin embargo, y de acuerdo con la información oficial, varios de estos casos incluidos, como el ya mencionado, continúan sin una explicación concluyente, aunque las autoridades han insistido en que los documentos no constituyen pruebas de origen extraterrestre, aunque contienen descripciones de luces, esferas y objetos observados en distintas circunstancias, y regiones.
Sin embargo, y pese a liberar tal información, aún se mantienen algunos apartados censurados, con lo que buscarían proteger la identidad de los testigos y resguardar información sensible.
Entre esa información, la ubicación de instalaciones secretas del gobierno y ciertos datos relacionados con infraestructuras militares por lo que no todo estaría dicho.
Así, mientras algunos consideran que estos archivos representan un avance, otros señalan que todavía quedan numerosos interrogantes por resolver.