La justicia boliviana renovó este lunes 11 de mayo la orden de captura contra el expresidente Evo Morales, luego de que no asistiera al inicio del juicio oral en su contra por un caso de presunta trata de personas relacionado con una menor de edad.
La audiencia, programada en el departamento de Tarija, tuvo que ser suspendida debido a la inasistencia del exmandatario. Horas antes, su equipo de defensa había anunciado que Morales no acudiría al proceso porque, según alegan, no fue notificado conforme a los procedimientos legales establecidos.
No obstante, el presidente del Tribunal Departamental de Justicia de Tarija, Luis Esteban Ortiz, aseguró que sí se realizaron las notificaciones correspondientes tanto al exgobernante como a otra persona investigada dentro del mismo caso. Según explicó, las comunicaciones fueron efectuadas mediante edictos y, tras cumplirse las formalidades, se emitió la apertura oficial del juicio.
Posteriormente, el Ministerio Público informó que, ante la “inasistencia injustificada” de Morales, la justicia ratificó su condición de rebelde y emitió nuevas órdenes de captura y de arraigo, aunque ya existían medidas similares vigentes.
El Exmandatario permanece desde octubre de 2024 en el Trópico de Cochabamba, considerado su principal bastión político y sindical. Allí se mantiene resguardado por sectores afines que realizan vigilias permanentes para impedir una eventual detención.
La Fiscalía boliviana acusa a Morales de haber sostenido presuntamente una relación con una menor de edad, con quien habría tenido una hija en 2016, cuando ejercía la Presidencia de Bolivia. El caso derivó en una investigación por presunta trata agravada de personas.
Wilfredo Chávez, uno de los abogados del exmandatario, calificó el juicio como una “persecución política” y sostuvo que el proceso busca desviar la atención de la crisis económica y de las protestas sociales que enfrenta actualmente el país.
La Fiscalía de Tarija aseguró recientemente que reunió más de 170 elementos probatorios para sustentar la acusación durante el juicio oral. Además, recordó que a comienzos de 2025 Morales ya había sido declarado en rebeldía tras ausentarse en dos oportunidades a audiencias judiciales, argumentando problemas de salud.
En los últimos días, Morales evitó pronunciarse directamente sobre el proceso. Sin embargo, cuando se conoció la fecha del juicio, aseguró en sus redes sociales que las autoridades “inventan delitos” en su contra al no encontrar pruebas para otras acusaciones.
“No busco impunidad. Quiero que mis acusadores demuestren con pruebas legales y reales los presuntos delitos que cometí”, escribió el exmandatario en la red social X.
Agregó que: “Podrán acusarme sin pruebas, insultarme, amenazarme, discriminarme, descuartizarme y matarme, pero no acallarán al pueblo organizado, combativo e indignado ante un gobierno de los ricos, de neocolonialistas y vendepatrias”.