Luego de ocho meses sin poder comunicarse directamente con sus familias, tres ingenieros colombianos detenidos en Arabia Saudita lograron finalmente hacer una llamada desde la prisión en la que permanecen recluidos.

El breve contacto, de aproximadamente cinco minutos, fue recibido por sus allegados como una señal de alivio en medio de una incertidumbre que se prolonga desde comienzos de 2026, cuando estas personas terminaron en poder de la justicia de ese país.

Los colombianos son Héctor Romero, Luis Romero y un tercer socio, quienes habían viajado a la región por motivos profesionales. De acuerdo con la información conocida hasta ahora, fueron detenidos en Arabia Saudita en enero, después de haber estado desarrollando actividades relacionadas con un proyecto laboral que también los llevó a Yemen.

Los familiares de los connacionales han mantenido comunicación permanente con el Consulado de Colombia en El Cairo y con la Embajada de Colombia ante el Reino de Arabia Saudita | Foto: Liz Margarita Matías Peña

Desde entonces, sus familias habían enfrentado una situación especialmente angustiante: durante meses no tuvieron comunicación directa con ellos y tampoco contaban con información suficiente sobre sus condiciones de reclusión. La primera llamada permitió confirmar, al menos, que los tres continúan con vida y permanecen bajo custodia de las autoridades saudíes.

El contacto telefónico fue corto, pero tuvo un enorme significado para las familias. Tras meses de silencio, escuchar nuevamente sus voces permitió reducir parte de la incertidumbre que había acompañado a sus seres queridos.

Sin embargo, la comunicación no significa que el caso esté resuelto. Los colombianos continúan detenidos y persisten interrogantes sobre las razones concretas de su privación de la libertad, el proceso que enfrentan y las condiciones para que puedan recuperar su libertad.

La situación también genera preocupación en Colombia y un llamado a la atención de las autoridades diplomáticas. La familia de los ingenieros solicitan que se mantenga el acompañamiento institucional y que se adelanten las gestiones necesarias para garantizar sus derechos y facilitar una solución al caso.

La detención de los tres profesionales tiene un bajo nivel de información pública. Los familiares denuncian el prolongado aislamiento y la falta de contacto, mientras diferentes medios colombianos infirman del caso a partir de sus testimonios.

Imágenes difundidas por familiares muestran a los ingenieros en condiciones de detención, permitiendo conocer algunos detalles de la situación que enfrentan.

La Cancillería continuará haciendo seguimiento al caso y brindando la asistencia consular que resulte procedente en situaciones de privación de la libertad, lo que comprende, entre otras actuaciones, la verificación de las condiciones de detención, el acompañamiento dentro del marco de sus competencias, la comunicación con los familiares y las gestiones ante las autoridades locales para procurar el respeto del debido proceso y de los derechos de los tres connacionales. | Foto: Suministradas

En paralelo, se conoce que la Cancillería colombiana tiene conocimiento del caso, mientras los familiares esperan que las gestiones diplomáticas permitan esclarecer la situación jurídica de los detenidos y establecer una ruta para su eventual regreso a Colombia.

El principal interrogante ahora es determinar cuál es la situación judicial de los tres ingenieros y bajo qué condiciones permanecen privados de la libertad. Hasta el momento, la información publicada sobre el caso no permite establecer con claridad que hayan sido formalmente condenados por un delito.

La llamada tampoco representa, por sí sola, una garantía de liberación inmediata. No obstante, para las familias constituye un avance significativo después de ocho meses de incomunicación.

El caso pone nuevamente sobre la mesa la complejidad que pueden enfrentar ciudadanos colombianos detenidos en el extranjero y la importancia del acompañamiento consular cuando existen barreras jurídicas, idiomáticas y administrativas.

Por ahora, los familiares de Héctor y Luis Romero, así como del tercer ingeniero, esperan que el contacto telefónico sea el comienzo de una nueva etapa: una en la que puedan conocer con precisión las razones de la detención, tener comunicación regular con sus seres queridos y, finalmente, avanzar hacia su libertad.

La llamada duró apenas unos minutos, pero después de ocho meses de silencio significó mucho más: la confirmación de que los tres ingenieros siguen vivos y la esperanza de que el caso pueda encontrar una salida.