El diputado y primer vicepresidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Freddy Guevara, compañero de lucha del líder opositor preso Leopoldo López, está convencido que desde las calles, con las marchas que realizan contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro, podrán lograr el cambio en su país.

Pese a la violenta represión de las fuerzas de seguridad, que el viernes dejaba 22 muertos, Guevara dice que seguirán protestando pacíficamente “porque esto es una lucha de resistencia. Se trata de ver quién se rinde primero. Si nosotros de luchar, o ellos de seguir reprimiendo”.

¿Cómo está la situación en Venezuela en este momento, tras los actos violentos y caóticos que ya dejan 22 muertos y decenas de heridos?
Es una situación de muchísima tensión porque es una mezcla de dos cosas; una represión absurda y masiva, pero también es un momento de profunda valentía y determinación del pueblo. Esa es una combinación libertaria, pero que, obviamente, genera mucho conflicto. Malo sería que solo hubiera represión y la gente se estuviera acobardando, la dictadura ganaría. Sin la valentía y si el Gobierno no estuviera reprimiendo estaríamos buscando ya una transición. Pero lamentablemente el Gobierno lo que está es encerrándose más en sí mismo y esto está aumentando los costos de lo que, sin lugar a dudas, va a ser un cambio en Venezuela.

La violencia que se vivió en el sector de Valle, en Libertador, entre la noche del jueves y la madrugada del viernes ha sido la más grave en los últimos días, dejó 13 muertos. La oposición responsabiliza al Gobierno por lo ocurrido, y este los culpa a ustedes. ¿Qué fue lo que realmente pasó allí?
En Venezuela los que tienen armas lacrimógenas y armas de guerra son los que están en el Gobierno. Los irresponsables, sobre todo la Canciller, que es una mentirosa, salen diciendo que una banda armada de la oposición atacó un hospital infantil, cuando todos los médicos, enfermaras y vecinos están claros de que la Guardia Nacional, con bombas lacrimógenas atacó una protesta que estaba cerca del hospital. Esto no es la primera vez que ocurre, es la segunda. Hace dos semanas atacaron un hospital con bombas lacrimógenas y un bebé de un mes salió asfixiado producto de eso.

Así son estos (el Gobierno), las dictaduras cobardes que no reconocen su responsabilidad y quieren invertir la moral. Para ellos el que protesta es culpable de que lo maten, no el funcionario ni la dictadura que dispara, porque para ellos protestar es un delito, y eso es lo que nos ratifica que estamos en el lado correcto de la historia y que ese tipo de acciones son las razones por las cuales tenemos que seguir luchando, independientemente de los costos.

¿Se exacerbó definitivamente la violencia política en Venezuela?
Yo diría que la represión del Gobierno, porque violencia política cuando se habla en genérico es por un conflicto de dos partes. De parte nuestra no existen ni armas ni violencia ni ninguna dirección que implique que la oposición esté promoviendo ni atacando a nadie. Por el contrario, lo que se ven son grupos paramilitares amparados por el Estado o parapoliciales, como quieran llamarlos, y militares atacando a la población.

Tras la gran marcha de la oposición el miércoles, el presidente Nicolás Maduro hizo un nuevo llamado al diálogo, pero ustedes no lo atendieron. ¿Por qué?
En ese diálogo no creemos, porque eso es simplemente para ganar tiempo, para desmovilizar y hacer que la gente pierda credibilidad en la oposición. Esa es una gente que ha engañado demasiadas veces al país, incluso hasta al Papa. Por lo tanto el único diálogo que nosotros queremos es el que se base en la destitución de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), el regreso de competencias a la Asamblea Nacional, la fecha para definir elecciones generales y la libertad de los presos políticos. Eso que es lo único que a nosotros nos permitiría saber finalmente si aquí estamos realmente en una negociación para lograr una transición pacífica o, de lo contrario es simplemente una táctica cínica para desmovilizar al pueblo.

Pese a la represión, a los muertos, ¿están dispuestos a seguir en la calle?, ¿hasta cuándo lo harán?
Por supuesto que vamos a seguir, esto es una lucha de resistencia. Se trata de ver quién se rinde primero. Si nosotros de luchar, o ellos de seguir reprimiendo. El objetivo es que quienes sostienen el dictador terminen de darse cuenta, por los hechos y su conciencia, que Venezuela es inviable mientras esta situación perdure, y que la única forma de lograr un cambio es si todos estamos en el marco de la Constitución y respetamos los principios allí establecidos.

¿La oposición está convencida que frente a esa resistencia, que lleva tres semanas, el Gobierno cederá?
No tengo ningún tipo de duda, de lo contrario no estaríamos haciendo esto. Estamos convencido de que la presión de la calle y con el pueblo, de la Asamblea Nacional y de la comunidad internacional va a ser la que nos va a dar a nosotros la posibilidad de tener una Venezuela libre.

La protesta se ha trasladado a los barrios, ¿es una nueva estrategia de la oposición o es una reacción propia del pueblo?
El pueblo está reaccionado. No es coincidencia, la mayoría del país hoy es opositor. El 80 % del pueblo es opositor y en los barrios, la mayoría también lo es, por eso es que la gente está protestando en sus propios barrios, en los sectores populares. Esa dictadura, que en teoría se montó para trabajar por los pobres, está hoy con la gran paradoja de atacar a los pobres.

¿Cree que la crisis social y económica ha llevado a que gente que el Gobierno ha sostenido ahora se le esté volteando en algunas barriadas?
Sin duda. Creo que es una mezcla del fracaso del modelo político, económico y social junto con la represión. Cuando tienes la carestía social que hay y a la vez te das cuenta de que quienes en teoría te gobiernan no tienen moral, son delincuentes y lo que hacen es atacar a quien protesta pacíficamente, eso hace que la gran mayoría del pueblo se enfoque en contra de los dictadores.

¿Han sentido el respaldo de la comunidad internacional o este ha sido tímido frente a lo ocurrido con la Asamblea Nacional, que está maniatada, y con los opositores?
Lo estamos sintiendo cada día más. Esperamos que esto se mantenga con mucha fuerza y estamos convencidos de que vamos a poder lograr, en el corto plazo la activación de la Carta Democrática en la OEA y más acciones de respaldo y contundencia a favor del pueblo venezolano.

¿Ha sido suficiente el papel de la OEA y la ONU o les falta?
Creo que falta todavía apretar un poco más, pero van bien comparado con lo de antes.

¿Cómo han recibido los pronunciamientos del presidente Juan Manuel Santos que ha salido a cuestionar lo que sucede en Venezuela?
Es importante ese viraje. Lamentablemente uno veía que las posiciones del Gobierno colombiano eran muy timoratas. La canciller María Ángela Holguín parecía que todavía seguía teniendo una esperanza falsa, poco creíble de lo que era la actitud de Maduro. Estas nuevas posiciones son las que realmente van a ayudar a que Venezuela salga adelante y Colombia también, porque estoy convencido que la paz de Colombia tiene que ver con la paz de Venezuela.

¿Cuánto cree que podrá aguantar el presidente Nicolás Maduro ante la resistencia en las calles?
No lo sé. Creo que ponerle fecha es irreal. Lo que sí sé es que esto no es sostenible y que cada día que pasa, cada día que nosotros resistimos es un día más en el que nosotros estamos fortaleciéndonos y un día menos de ellos en el Gobierno.

El diputado Luis Florido tuvo que salir por la frontera con Colombia a denunciar ante la comunidad internacional lo que ocurre en su país y con la Asamblea Nacional, el viernes, tras 21 días, regresó. ¿Temen que eso lleve a aumentar la represión y terminen él y varios de ustedes encarcelados?
En Venezuela todos tenemos libertad condicional. Eso depende de la intención y del cálculo político que haga el Gobierno. Hoy ellos no quieren meter preso a ningún diputado porque se les caería la explicación que han dado a la modificación de la sentencia del TSJ (que había asumido las funciones de la Asamblea), pero eso no quita que en un momento de locura lleguen a atentar de nuevo contra nosotros y contra Luis, particularmente.

Hay temor en diferentes sectores que la cifra de muertos siga creciendo. ¿No les preocupa eso?
Eso depende exclusivamente del Gobierno. Ellos son los que tiene las armas, las bombas lacrimógenas y la Fuerza Pública.

¿Por qué en la peor crisis de Venezuela las Fuerzas Militares están tan plegadas al Gobierno?
Por mucho control, mucha corrupción y también los han tenido amenazados internamente. Esta es una dictadura que desmanteló también la institucionalidad militar. Las Fuerzas Militares son víctimas de esta dictadura. Son sostén y víctimas.

El mundo reaccionó con preocupación el anuncio del presidente Maduro de armar más civiles en Venezuela. ¿Cómo recibieron ustedes eso?
Esa es una visión guerrerista del Gobierno. Pero la respuesta del pueblo ha sido la determinación para ejercer su derecho a la protesta.

¿Han pensado que en un momento dado sectores de la comunidad los responsabilice de la violencia como lo está haciendo hoy el Gobierno?
Más temor me da que mi conciencia, mi descendencia, mi familia y mi pueblo me responsabilicen de no hacer lo que tuve que haber hecho.

¿Cuál es la salida para esta crisis en Venezuela?
Elecciones generales y destitución de los magistrados del TSJ para que tengamos una Asamblea Nacional con las competencias que están en la Constitución y se les respeten.

Pero eso, como están las cosas, es prácticamente improbable de lograr...
Por eso hay que empujar y presionarlo, si fuera fácil no estaríamos en esta situación. La lucha sigue en pie.