El accidente ferroviario ocurrido el martes en España, cuando dos trenes colisionaron en una línea que atraviesa la provincia de Toledo, durante un trayecto entre los pueblos de Mora y Orgaz. El siniestro ha dejado 68 personas fallecidas y más 150 heridos, en una tragedia que tiene de luto al país ibérico.

De acuerdo con información preliminar, un tren de la compañía Renfe chocó contra un tren de la compañía Irio, que se encontraba varado en la misma vía férrea. Al parecer, el conductor del tren de Renfe nunca recibió información de que había otro detenido más adelante, durante 17 minutos avanzó sin ninguna advertencia y finalmente cuando vio los vagones del otro adelante no tuvo suficiente distancia para que los frenos evitaran el choque.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, declaró desde un puesto de mando en el pueblo de Urda, el más cercano al siniestro, que “si ha habido negligencias se sabrá y si ha habido fallos en el sistema de seguridad se responderá con total contundencia”.

Entre tanto, uno de los sobrevivientes, Juan Casares, relató lo sucedido en una entrevista concedida a Blu Radio. El hombre aclaró que viajaba en el convoy trasero del tren de Renfe, con destino Sevilla donde tenía una reunión de trabajo.

Casares contó que al chocar “lo que sentimos es un frenazo tremendo y en ese frenazo... pues todos los que íbamos sentados en ese sentido salimos disparados”. Detalló que se sintieron impactos consecutivos a medida que cada vagón chocaba con el que venía detrás. Algunos, los de adelante, se descarrilaron.

Así mismo, aseguró que aunque él iba sentado, el impacto lo propulso de su puesto y voló varios metros dentro del mismo vagón. “Ahí te das cuenta que no controlas nada, o sea, es tan fuerte el impacto que tú no eres ya dueño de nada... sales volando. Yo de mi butaca pasé 10 o 15 metros de donde estaba sentado”.

“Después de tanto estruendo, lo que se hace es un silencio total, nadie dice nada y muy poco a poco empieza la gente a levantarse”. Después de esto, temiendo que otro tren llegara por atrás y se repitiera el choque, los pasajeros rompieron el vidrio de las ventanillas y salieron de los vagones.

Ya por fuera y ante la magnitud del accidente, Casares dijo al medio que el panorama “te recuerda más a una película de ficción, de zombies, a algo que realmente estás viviendo y está ocurriendo. La gente está por la calle deambulando, gente que te ayuda, gente ensangrentada, gente que no habla, gente que va un poco perdida”.