El Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn es el lugar donde fueron recluidos tanto Nicolás Maduro como su esposa Cilia Flores, luego de que en horas de la madrugada del pasado 3 de enero militares de Estados Unidos los capturaran en su residencia del Fuerte Tiuna en Caracas, Venezuela.
Un dato curioso que ha surgido a lo largo de estos días es que dicho centro carcelario en el que se encuentra el derrocado dictador venezolano es el mismo donde estuvo el temible narcotraficante mexicano Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán antes de que fuera condenado a cadena perpetua.
Este es un lugar que para muchos abogados es el “infierno en la tierra”, ya que estar tras las rejas allí significa que hay aislamiento físico y degradación física para los reclusos. Actualmente, se encuentran privados de su libertad el narcotraficante ecuatoriano alias Fito y el rapero estadounidense Sean ‘Diddy’ Combs.
“Las paredes son de metal, la cama es de metal, contra la pared tiene un colchoncito así delgadito, como una esponja, tiene el inodoro, tiene lavamanos sobre el tanque, creo que hay una mesita y eso es lo que él tiene”, afirmó en su momento Eduardo Balarezo, abogado de ‘El Chapo’ entre 2017 y 2019, en un capítulo del programa ‘Los Informantes’ de Caracol Televisión.
En el caso de su cliente, Balarezo comentó que el capo mexicano llegó a sufrir un preocupante estado psicológico al estar aislado, deprimido y paranoico. Asimismo, debido a las estrictas condiciones de su encierro, tuvo algunas alucinaciones.
El acceso al agua fue otro de los aspectos inhumanos reportados por el jurista Balarezo, ya que según su relato, su apoderado tenía derecho a pedir solamente seis botellas de agua al mes. Y si se les terminaba antes del fin del mes, debía consumir agua del inodoro.
“Si hay que tomar algo en la celda, tiene que tomar agua que sale sobre el inodoro, porque ahí está el lavadero”, explicó.
Otras de las condiciones es la tortura psicológica del sueño a la que se puede ver enfrentado de ahora en adelante Nicolás Maduro. Una evidencia de esto es que la defensa de Guzmán señaló que “la luz de su celda estaba siempre encendida y no dormía”, algo que afectaba la memoria del capo a corto plazo, especialmente cuando atendía reuniones legales.
Además de las denuncias del jurista, otros de los peligros de este penal es la violencia interna entre los mismos presos, ya que se han reportado casos de homicidios o apuñalamientos.