Hace unos pocos días se conoció la historia de que el ICE, la Policía migratoria de Estados Unidos, deportó del país norteamericano en octubre del año pasado a a la modelo brasileña Amanda Ungaro por haberse quedado residiendo con una visa vencida.
Y es que esta decisión surge un poco extraña porque la mujer tuvo vínculos muy estrechos con el entorno empresarial y político del presidente Donald Trump.
Ungaro permanecía privada de su libertad desde el 18 de junio de 2025, cuando fue detenida en Florida en compañía de su entonces esposo, el cirujano brasileño Joao Batista Cunha de Araujo. La medida de aseguramiento fue a raíz de una investigación judicial por presunto fraude en la clínica en que trabajaba su pareja sentimental.
Pero el inicio de la deportación se remonta a mucho antes, cuando la modelo era esposa de Paolo Zampolli, un exagente de modelos italiano. Durante su matrimonio, establecieron vínculos con figuras del ámbito empresarial, político y del entretenimiento, entre ellos Donald y Melania Trump.
Y es que las dos parejas aparecen juntas en una fotografía del año 2021 tomada en Mar-a-Lago, una mansión que es de propiedad del hoy primer mandatario de los estadounidenses.
Fue en el año 2023 que terminó el matrimonio entre Zampolli y Ungaro, debido a unos sucesos públicos polémicos en los que estaba salpicado el empresario italiano. Tras el divorcio, la mujer se fue a vivir a Florida, dando inicio a la relación con su compatriota médico.
Joao Batista Cunha de Araujo tenía su empleo en una clínica en la que se ofrecían tratamientos como bótox y procedimientos faciales. La investigación judicial que derivó en la detención de ambos surgió por denuncias de fuentes anónimas, quienes denunciaron que se estaba cometiendo un supuesto fraude al interior del centro médico.
A pesar de que Cunha de Araujo pudo recuperar su libertad bajo fianza, debido a que contaba con estatus de residente permanente. Sin embargo, Ungaro tuvo que seguir en prisión porque en ese momento no tenía una situación migratoria regular.
Posteriormente, el ICE intervino porque comprobó que la mujer se había quedado en Estados Unidos con una visa vencida desde el 2019. Pese a que renovó varios permisos temporales, en ningún momento realizó trámites para obtener la green card.
Aunque finalmente fue deportada, fue la misma Amanda Ungaro la que solicitó retornar a Brasil. Según el diario The New York Times, su exesposo Zampolli se puso en contacto con un funcionario del ICE cuando se dio cuenta de la detención de Ungaro en Miami, con el objetivo de solicitar su expulsión.