La violencia contra los vehículos de recolección de residuos o basuras volvió a encender las alarmas en la capital caucana. Durante la tarde de este sábado 17 de octubre, sujetos armados que serían integrantes del Ejército de Liberación Nacional, ELN, interceptaron e incineraron un camión recolector de la empresa Urbaser cuando se movilizaba por la vía que conduce al relleno sanitario Los Picachos, en zona rural de la ciudad.
De acuerdo con la información preliminar, el automotor transitaba por la vereda La Yunga con una carga de residuos recogidos en la ciudad, con destino al lugar de disposición final, cuando fue interceptado por los sujetos armados. Los agresores habrían obligado al conductor a descender del vehículo antes de prenderle fuego.
La acción dejó el camión destruido y volvió a poner en evidencia las dificultades de seguridad que enfrenta el personal encargado de transportar las basuras hasta el relleno sanitario. Según los primeros reportes, el conductor logró salir ileso, aunque las autoridades deberán confirmar oficialmente las circunstancias del hecho y el balance de afectaciones.
Hasta el momento, no se ha establecido oficialmente si el ataque estuvo relacionado con nuevas exigencias económicas, amenazas previas u otras presiones contra la empresa. La atribución al ELN deberá ser confirmada por las autoridades a partir de las investigaciones correspondientes, a pesar de que esta casa periodística habló con algunos funcionarios de Urbaser, indicando que si hay una millonaria exigencia económica.
Lo ocurrido este sábado 17 de octubre no sería un episodio aislado. Durante 2026 se han documentado varias agresiones contra los vehículos de Urbaser en los corredores rurales que conducen al relleno sanitario Los Picachos, infraestructura que recibe residuos de Popayán y de otros municipios de la región.
Uno de los primeros casos ampliamente reportados ocurrió el 16 de abril, cuando hombres armados interceptaron un camión compactador en la vereda La Yunga, obligaron a sus ocupantes a abandonar el automotor y posteriormente lo incendiaron.
La empresa rechazó el hecho y advirtió sobre el riesgo para sus trabajadores y la continuidad de un servicio esencial. La emergencia llevó a suspender temporalmente la recolección y a cerrar preventivamente el sitio de disposición final.
El 28 de abril se registró otro ataque contra un vehículo recolector en la vereda El Tablón. Según los antecedentes divulgados por la Alcaldía de Popayán, ambos episodios generaron afectaciones operativas y obligaron a revisar las condiciones bajo las cuales se prestaba el servicio.
La Administración Municipal informó entonces que había coordinado medidas con la Fuerza Pública y solicitado a Urbaser activar su Plan de Emergencia y Contingencia para ajustar las rutas, las frecuencias y los horarios de recolección, además de atender la reducción temporal de la flota disponible.
La situación se agravó el 19 de mayo, cuando hombres armados dispararon contra vehículos recolectores que se dirigían a Los Picachos. Los reportes periodísticos señalaron que los automotores recibieron impactos de fusil y que sus ocupantes tuvieron que buscar refugio para protegerse de los disparos.
En ese momento, las comunidades y los trabajadores señalaron al ELN como presunto responsable de la agresión, mientras se advertía sobre el impacto que estos hechos podían tener en la prestación del servicio de aseo.
A comienzos de junio, la preocupación aumentó tras la circulación de un panfleto atribuido al ELN en el que se amenazaba a la empresa de aseo y a los vehículos utilizados para recoger los residuos.
El documento, atribuido a la Compañía Móvil Camilo Cienfuegos, cuestionaba el uso de vehículos recolectores particulares en medio de las dificultades operativas y advertía que esos automotores serían considerados objetivos militares. La autenticidad y responsabilidad por este tipo de mensajes corresponde establecerlas a las autoridades competentes.
En su publicación del 5 de junio, el medio de comunicación El Espectador informó que, para mantener la operación, se habían organizado caravanas de seguridad con acompañamiento de la Policía y el Ejército. Según ese reporte, las jornadas permitían evacuar entre 160 y 180 toneladas diarias, frente a una producción aproximada de 350 toneladas de residuos al día en Popayán.
El 11 de junio también se conocieron nuevas intimidaciones contra los conductores. Noticias RCN informó que varios vehículos tuvieron que regresar a la ciudad después de que hombres armados, que se identificaron como integrantes del ELN, advirtieran que no debían continuar hacia el relleno sanitario.
Los trabajadores quedaron expuestos a amenazas de muerte y a advertencias de que los camiones serían incinerados si continuaban prestando el servicio en esas condiciones.
A esta cadena de agresiones se sumó un nuevo episodio el 30 de agosto, cuando un ataque con explosivos afectó el parqueadero y varios vehículos recolectores de Urbaser en el barrio Los Faroles, al sur de Popayán.
De acuerdo con la información publicada por Infobae, la detonación ocurrió durante la madrugada, cuando la base operativa no tenía personal activo, por lo que no se reportaron personas heridas. Sin embargo, se registraron daños materiales en la infraestructura y los automotores de la compañía.
La Policía Metropolitana relacionó ese episodio con las presiones extorsivas que, según las autoridades, venían afectando la operación del relleno sanitario y la prestación del servicio de aseo. Urbaser pidió garantías de seguridad para sus colaboradores y para mantener la continuidad de sus actividades.
El nuevo incendio de un camión en la vía hacia Los Picachos vuelve a poner en el radar de la opinión pública la vulnerabilidad de un servicio del que dependen la salubridad pública, el cuidado ambiental y el funcionamiento cotidiano de la ciudad.
La principal preocupación ahora se centra en las condiciones de seguridad necesarias para que los vehículos puedan continuar desplazándose hacia el relleno sanitario sin exponer la vida de los conductores y operarios.
Si las amenazas obligan a suspender o restringir los recorridos, Popayán podría enfrentar retrasos en la recolección y acumulación de residuos en calles, viviendas y establecimientos comerciales. No obstante, hasta el momento no se ha confirmado oficialmente una nueva suspensión general del servicio a raíz del ataque de este sábado.
Los antecedentes muestran que las interrupciones en el transporte de residuos también pueden afectar a otros municipios que utilizan Los Picachos como lugar de disposición final. Por esa razón, las consecuencias de una eventual restricción operativa podrían superar los límites de la capital caucana.
La Alcaldía, la empresa prestadora y los organismos de seguridad deberán establecer las medidas necesarias para responder a la nueva agresión y determinar bajo qué condiciones pueden mantenerse los recorridos.
Mientras avanzan las investigaciones, los trabajadores de Urbaser vuelven a quedar en el centro de una situación de orden público que amenaza una actividad indispensable para la ciudadanía.
La investigación deberá esclarecer quiénes perpetraron el ataque, cuáles fueron sus motivaciones y si existen nuevas amenazas contra la empresa, mientras tanto, los payaneses ya se han acostumbrado a caminar en medio de las basuras.