Durante 2024 y 2025, Cali fue víctima de al menos siete atentados terroristas, la mayoría de ellos dirigidos hacia miembros de la Fuerza Pública.
A raíz de eso se tomaron varias medidas de prevención, ¿pero son suficientes para evitar un nuevo episodio de ese tipo? ¿Qué se debe hacer para blindar a la capital del Valle y procurar que los ataques del año pasado se repitan en este 2026?
Esas son preguntas que están en la cabeza de cientos de caleños de forma constante, teniendo en cuenta que sobre esta capital se ha comprobado la influencia de grupos armados ilegales como las disidencias de las Farc y el ELN.
Algunos expertos en seguridad de la región opinan que hace falta un mayor esfuerzo para evitar que se presenten nuevos ataques terroristas, a la par que califican como insuficientes algunas medidas como los cierres viales en las cercanías de las estaciones de Policía.
“Eso no es suficiente. Puede ayudar en momentos específicos, cuando hay una alerta concreta, pero como estrategia permanente en el tiempo tiene límites claros. Primero, porque no elimina la amenaza, solo la empuja hacia otros puntos menos protegidos. Segundo, porque la sostenibilidad termina por afectar la movilidad y la vida cotidiana de la ciudad. Y tercero, porque puede generar una falsa sensación de seguridad si no está acompañada de inteligencia, investigación y control real del entorno”, opinó Felipe Fernández, consultor en seguridad y paz.
Dichos cierres son realizados por las autoridades de la capital vallecaucana pensando en que la mayoría de atentados en los últimos dos años han sido por medio de explosivos (bien sea arrojados o instalados en vehículos bomba). Pero los expertos consideran que esa medida no tiene en cuenta las actualizaciones en capacidades de las organizaciones criminales.
“¿De qué sirve cerrar una estación a su alrededor durante dos o tres años si pueden haber otras alternativas como los drones, que finalmente vulneran con facilidad estos encerramientos?”, cuestionó Carlos Rojas, exsecretario de Seguridad de Cali.
También recalcó que es importante que las estaciones de Policía y otras estructuras esenciales de la capital vallecaucana (como antenas, estaciones de servicios públicos y hasta hospitales) puedan tener elementos resistentes a este tipo de ataques.
A manera de aclaración, desde la Policía Metropolitana de Cali le dijeron a El País que todas las estaciones tienen un cierre perimetral, pero que a la vez se cuenta con “sistemas aéreos remotamente tripulados para detectar movimientos inusuales de personas o vehículos, así como inhibidores de señal para evitar la activación remota de artefactos explosivos”, precisó el coronel Andrés Arias, subcomandante de esa institución.
Cámaras de videovigilancia, un aspecto por mejorar
En Cali hay 1912 cámaras de videovigilancia, pero alrededor del 23 % de ellas están sin funcionar, según un informe realizado por el concejal Juan Felipe Murgueitio a mediados del año anterior.
Este es un panorama que se agrava al considerar que el sistema de gestión y monitoreo de estos dispositivos en la capital del Valle parece haberse detenido en el tiempo, según los expertos consultados.
“El sistema de videovigilancia que tiene Cali es un poco anacrónico. El de Medellín, por ejemplo, tiene otro modelo en el que hay un centro de mando manejado por una sola entidad que articula Policía, Bomberos, Cruz Roja y demás organismos encargados de recibir y atender una emergencia”, puntualizó Rojas, al indicar que en Cali hay un centro de monitoreo solamente para la Policía, pero que no tiene todas las capacidades.
Asimismo, argumentó que es necesario contar con sistemas de reconocimiento facial, de placas e incluso con tecnología que permita identificar patrones de conducta y emitir alertas sobre posibles riesgos.
Recientemente, la Alcaldía anunció que el Sistema Integrado de Videovigilancia Estratégica de Cali ya cuenta con inteligencia artificial para hacer seguimiento a las placas y evitar que existan vehículos clonados o ‘gemeleados’.
En total, son cerca de 90 dispositivos en toda la ciudad que tienen ese tipo de tecnología.
Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, los expertos insisten en que se debe reformar el sistema de monitoreo y gestión de la videovigilancia en la urbe, puesto que para instalar o arreglar una cantidad prudente de estos elementos se requiere hacer licitaciones que normalmente tardan entre tres o cuatro meses.
Más presencia policial en las calles y refuerzo de la inteligencia
Luis Felipe Barrera, politólogo especializado en seguridad y defensa nacional, aseveró que es necesario mandar un mensaje contundente de cero tolerancia a los grupos responsables de los atentados terroristas, para lo que propuso fortalecer el Bloque de Búsqueda que existe en Cali.
“Este ha demostrado ser una herramienta altamente efectiva en la captura de responsables de atentados en Cali y Jamundí durante el último año, con más de 300 detenciones, entre ellas la de varios cabecillas de esas estructuras. Es clave mantener y profundizar varias líneas de acción simultáneas. Primero, sostener los corredores seguros y los controles permanentes en los accesos de la ciudad”, opinó.
Los especialistas comentaron igualmente que el aumento del pie de fuerza otorga una mayor percepción de seguridad para los ciudadanos y que, en ocasiones, podría hacer que los delincuentes tengan mayor dificultad para atentar contra la capital vallecaucana, pero a la par hicieron un llamado para trabajar en la prevención y no en la reacción.
“La capacidad de inteligencia es la clave. Ahora bien, a pesar de tener inteligencia fortalecida, han existido ataques en Europa o el del 11 de septiembre, entonces no hay una receta que blinde a una ciudad. Hay acciones preventivas. El eje central es la capacidad de inteligencia e infiltración”, agregó Néstor Rosanía, experto en seguridad.
En ese sentido, el subcomandante de la Policía Metropolitana de Cali, Andrés Arias, reveló que durante los años 2024 y 2025 se hizo un refuerzo a las labores de inteligencia que permitió la realización de 88 operativos que dieron como resultado la captura de 353 personas, 32 de ellas por terrorismo y el esclarecimiento del 100 % de los atentados terroristas entre el 25 de abril y el 21 de agosto de 2025.
“Muestra de ello es la desarticulación de ‘Los Bocachicos’ y la captura de alias El Mocho, presunto responsable del homicidio de uno de nuestros uniformados el 25 de enero en Robles, Jamundí”, dijo el Subcomandante.
Refuerzo en las vías principales
El coronel Andrés Arias recalcó que los corredores viales con mayor vigilancia son los que conectan a Cali con los departamentos del Cauca y con Jamundí, principalmente por la numerosa presencia de actores de grupos armados residuales en estos territorios.
Entre las labores de control en estas vías están la “activación permanente de anillos de seguridad, puestos de control articulados y binomios caninos para la detección de material explosivo”, expuso.
En las calles de la capital vallecaucana también se inició la implementación de los polígonos de seguridad, que consiste en la presencia de grupos de uniformados en sitios de alta concurrencia para verificar los antecedentes de los ciudadanos y hacer requisas aleatorias, permitiendo que se pueda dar captura a personas con requerimientos judiciales e incautaciones de armas de fuego.
Finalmente, exaltó que las fuerzas policiales locales han recibido un fortalecimiento de sus capacidades por medio de la adquisición de motocicletas, camionetas e incluso con la incorporación de más talento humano.
“Además, semanalmente estamos realizando una mesa operativa para la elaboración de un plan estratégico articulado. Allí participan el Ejército, la Fuerza Aérea, la Policía, el Tránsito e incluso la Subsecretaría de Inspección, Vigilancia y Control de la Alcaldía. Esto con el fin de planear las actividades a desarrollar dentro de la semana en los puntos críticos de la ciudad”, puntualizó.
El País intentó comunicarse también con la Secretaría de Seguridad y Justicia de Cali para saber cuáles son las estrategias que están implementando para evitar ataques terroristas en la ciudad, pero hasta el cierre de esta edición no se obtuvo respuesta a las inquietudes planteadas por el cambio en el titular de esa dependencia.