Momentos de angustia y zozobra vivieron las comunidades indígenas y campesinas de la zona rural de Caloto, en el norte del departamento del Cauca, tras un nuevo hostigamiento armado contra una unidad militar en los sectores rurales de Huasanó y López Adentro.

De acuerdo con funcionarios de la administración municipal, en horas de la tarde de este miércoles 25 de febrero se escucharon varias explosiones que estremecieron a los habitantes de estas veredas.

Hay que recordar que esta volqueta la usaron los disidentes de las Farc para atacar al Ejército en la zona rural de Caloto, Cauca. El vehículo fue acondicionado para lanzar cilindros cargados con explosivos. | Foto: Suministrada

Posteriormente, las mismas comunidades confirmaron que se trató del lanzamiento de artefactos explosivos de fabricación artesanal, conocidos en el mundo de la guerra de guerrillas como tatucos, dirigidos contra los uniformados que permanecen desplegados en la zona, con el objetivo de vencer a los alzados en armas.

“Siempre hay temor porque esos explosivos impactaron predios cercanos a las viviendas. Como se observa en los videos, dejaron cráteres bastante pronunciados. Eso permite dimensionar el terror que enfrentaron los pobladores en el momento del ataque”, señalaron voceros de la Alcaldía, al referirse a los daños ocasionados por las detonaciones.

Además de los hostigamientos, se registraron combates entre los militares y presuntos integrantes del frente Dagoberto Ramos, estructura señalada como una de las principales disidencias de las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en esta región del país. Los enfrentamientos se prolongaron por varios minutos, lo que obligó a numerosos habitantes a resguardarse en sus viviendas para evitar quedar en medio del fuego cruzado.

En medio de los combates, comunidades de Huasanó y López Adentro optaron por resguardarse en sus casas para evitar quedar atrapadas en el fuego cruzado. | Foto: Alcaldía Caloto

“Como la fuerza pública adelanta una ofensiva contra la guerrilla, no son raras las confrontaciones. Lo que ocurrió este miércoles 25 de febrero generó pánico, y las mismas comunidades fueron las encargadas de autoprotegerse”, manifestaron líderes sociales del sector, quienes reiteraron su preocupación por la persistencia del conflicto armado en la zona.

Hay que recordar que desde enero se intensificaron las operaciones militares en los municipios del norte del Cauca contra el frente Dagoberto Ramos, lo que ha incrementado la tensión entre campesinos e indígenas, quienes denuncian que con frecuencia quedan atrapados en medio de los enfrentamientos.

Aunque en esta ocasión no se reportaron personas heridas ni víctimas mortales, el miedo volvió a instalarse entre los habitantes de Huasanó y López Adentro. Para muchos, las explosiones y los combates son un recordatorio de que la confrontación armada sigue latente en sus territorios, afectando la tranquilidad y la vida cotidiana de las comunidades rurales.

Los ataques, atribuidos al frente Dagoberto Ramos, disidencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, dejaron cráteres en predios cercanos a viviendas campesinas e indígenas. | Foto: Francisco Calderón