Un operativo conjunto entre la Policía Nacional, a través de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijin), la Fiscalía General de la Nación, el Ejército Nacional, la Fuerza Aeroespacial Colombiana y la agencia antidrogas DEA de Estados Unidos permitió ubicar y destruir un gigantesco complejo para la producción de cocaína en zona rural del municipio de Mosquera, en el departamento de Nariño.
La operación se desarrolló en la vereda Trejos del Mar, donde las autoridades encontraron un laboratorio conformado por seis estructuras interconectadas que, según las investigaciones, tenía capacidad para producir hasta dos toneladas de clorhidrato de cocaína por semana.
Durante la intervención, los uniformados hallaron 1.710 kilogramos de cocaína listos para ser embalados, 694 galones de cocaína en suspensión y 1,5 kilogramos de pasta base de coca. También fueron encontradas prensas hidráulicas, moldes industriales, tolvas, equipos de vacío y otra maquinaria utilizada para el procesamiento del alcaloide.
Además, en el lugar había plantas eléctricas, hornos microondas, mesas de trabajo y dormitorios acondicionados para albergar decenas de personas, junto con alimentos que, al parecer, estaban siendo preparados para quienes permanecían en el complejo.
El teniente coronel Óscar Andrés Gómez Castro, jefe de Gestión y Despliegue del Servicio de Investigación Criminal de la DIJIN, aseguró que este procedimiento representa “el golpe contundente más importante contra el narcotráfico en lo corrido del año 2026 en el departamento de Nariño”.
El oficial explicó que las labores de inteligencia permitieron establecer que el laboratorio pertenecería a una organización criminal independiente con alcance transnacional, liderada por un hombre conocido con el alias de “Junior”.
Según las autoridades, esta red mantenía una alianza criminal con el Bloque Occidental Alfonso Cano de la Coordinadora Guerrillera del Pacífico, comisión Jacobo Arenas, estructura armada comandada por alias “Chato”, a quien presuntamente le pagaban para garantizar las operaciones de narcotráfico en la región.
“Esta estructura tiene una alianza tipo outsourcing criminal (...) a quien se le paga una gran cantidad de dinero para que permita realizar la actividad de narcotráfico en esta región”, indicó el teniente coronel Gómez Castro.
Las investigaciones señalan que la droga era movilizada desde el litoral nariñense en pequeñas embarcaciones hasta puntos estratégicos en el océano Pacífico, donde posteriormente era cargada en lanchas rápidas tipo Go Fast y semisumergibles con destino hacia Centroamérica y, finalmente, Estados Unidos.
De acuerdo con la Policía, los cargamentos salían principalmente por rutas cercanas a Guatemala, Honduras y México.
Las autoridades también revelaron que la infraestructura criminal estaba avaluada en cerca de 2.500 millones de pesos. Al notar la llegada de las tropas por tierra y aire, los ocupantes del complejo huyeron hacia zonas selváticas.
Por su parte, el mayor Rafael Eustorgio Suárez Torres, segundo comandante del Batallón Contra el Narcotráfico N.° 4, señaló que el operativo permitió afectar de manera significativa las finanzas ilegales de estas estructuras.
“Con este resultado operacional se evita la circulación aproximadamente de 2 millones de dosis de cocaína”, afirmó el oficial, quien agregó que las operaciones militares continuarán para debilitar las economías ilícitas de los grupos armados organizados.
Las autoridades estiman que este golpe representa pérdidas superiores a los 59 millones de dólares para las redes criminales vinculadas al narcotráfico y evitó que más de 1,7 millones de dosis llegaran a mercados internacionales.