Nuevos informes en poder de los organismos de inteligencia del Estado revelan detalles inquietantes sobre la masacre de 26 integrantes de las disidencias de las Farc, facción comandada por alias ‘Iván Mordisco’, ocurrida en el departamento del Guaviare.

Según la información conocida, las víctimas habrían sido sedadas previamente, lo que las dejó en estado de indefensión antes de ser ejecutadas con tiros de gracia.

Las primeras hipótesis apuntan a que al menos un infiltrado dentro de la estructura armada habría facilitado el ataque. Ese contacto interno estaría relacionado con la estructura de alias “Calarcá Córdoba”, uno de los principales rivales de Mordisco en la disputa por el control territorial del suroriente del país.

De acuerdo con los reportes preliminares, este hecho no se trataría de un enfrentamiento directo, sino de una acción planificada con apoyo interno, lo que evidencia una profunda fractura dentro de las disidencias.

Uno de los nombres que cobra relevancia en la investigación es el de alias ‘Korea’, señalado como cabecilla cercano a ‘Iván Mordisco’.

Información obtenida por Inteligencia Militar indica que ‘Korea’ habría permitido o facilitado la infiltración que derivó en la matanza, en medio de tensiones internas y disputas de poder con otros mandos armados. Estas fricciones lo habrían llevado a salir de Arauca y establecerse en Guaviare, epicentro de una compleja confrontación entre al menos siete estructuras armadas ilegales.

La vereda La Paz, lugar donde ocurrió la masacre, es considerada un punto estratégico por sus facilidades geográficas y corredores ilegales. | Foto: Google maps

La vereda La Paz, lugar donde ocurrió la masacre, es considerada un punto estratégico por sus facilidades geográficas y corredores ilegales, lo que la convierte en un bastión histórico de la estructura de ‘Iván Mordisco’.

Fuentes de inteligencia señalan que las víctimas fueron sorprendidas mientras descansaban, lo que refuerza la hipótesis de que no estaban en capacidad de defenderse cuando fueron atacadas por un grupo numeroso de hombres armados.

El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses confirmó que entre las víctimas hay al menos cuatro menores de edad, tres mujeres y un hombre, y que 24 de los 26 cuerpos ya fueron plenamente identificados.

Los cadáveres fueron trasladados a Villavicencio, donde se activó un protocolo especial de seguridad, con la participación de nueve equipos forenses interdisciplinarios.

La recuperación de los cuerpos se realizó en el marco de una misión humanitaria, coordinada por la Defensoría del Pueblo, con el acompañamiento de la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la OEA (Mapp-OEA) y el Comité Internacional de la Cruz Roja (Cicr), ante el alto riesgo de seguridad en la zona.