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Así se identificaron los restos del padre Camilo Torres luego de casi 60 años de su muerte; “todas las evidencias coincidían”

La búsqueda inició en 2019 y la investigación llevó al equipo forense hasta el cementerio de Bucaramanga. Las estructuras óseas están mezcladas.

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Segundo de izquierda a derecha: Julián Arias Quintero, subdirector Técnico Forense de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas.
Segundo de izquierda a derecha: Julián Arias Quintero, subdirector Técnico Forense de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas. | Foto: Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas

10 de mar de 2026, 11:19 p. m.

Actualizado el 10 de mar de 2026, 11:19 p. m.

La identificación de las estructuras óseas del sacerdote y guerrillero Camilo Torres fue el resultado de un largo proceso de investigación humanitaria y de análisis históricos, antropológicos y forenses.

Así lo explicó a El País Julián Arias Quintero, subdirector Técnico Forense de la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD), quien detalló la manera en la que la búsqueda inició en 2019 y las dificultades que atravesó el equipo.

¿En qué contexto se dan los hallazgos de restos que hoy se le atribuyen o que se identificaron que eran del cura Camilo Torres Restrepo? ¿Qué información previa se tenía desde la Unidad de Búsqueda?

Todos nuestros procesos de investigación siempre empiezan por una solicitud de búsqueda. Esta puede estar dada por la familia biológica, nuclear o extensa de una persona en condición de desaparecido, o puede estar dada por lo que últimamente hemos llamado nosotros familia social, que está tomando cada vez más relevancia en el país, no solo por el caso de Camilo, sino también por el caso de otro tipo de poblaciones vulnerables en el conflicto armado, por ejemplo, las poblaciones LGTBIQ+, pues muchas veces las busca la familia social.

El padre Javier Giraldo comenzó el proceso de búsqueda del cuerpo de Camilo Torres.
El padre Javier Giraldo comenzó el proceso de búsqueda del cuerpo de Camilo Torres. | Foto: Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas

En el caso de Camilo Torres, fue el padre (Javier) Giraldo quien comenzó todo este proceso de búsqueda en el 2019; cercó a la entidad y comenzó su proceso de solicitud, que es la activación de nuestra ruta para poder determinar que sea una búsqueda de nuestra competencia porque buscamos personas que fallecieron en el marco de las hostilidades.

Nuestro carácter es humanitario y extrajudicial; no nos limitamos en términos de búsqueda. El padre Giraldo comenzó todo este proceso y se estableció que era de nuestra competencia comenzar la búsqueda del padre Camilo Torres.

Se recibieron aportes de información de personas que conocieron los hechos, conocieron los traslados que se efectuaron con respecto a los cuerpos; se empezó con toda la investigación en fuentes históricas, en textos, con militares de la época que daban declaraciones de la primera localización y, posteriormente, de la segunda disposición del cuerpo del padre Camilo Torres.

¿Cómo se desarrolló el proceso?

Se empieza todo este proceso de indagación de lo que en el mundo de la antropología forense se conoce como investigación preliminar y que para la UBPD se conoce como investigación humanitaria. Es un proceso de cruces de fuentes orales, escritas, directas que tuvieron que ver con los hechos, otras que no tuvieron que ver con los hechos, para construir una hipótesis de localización.

Estamos hablando de una persona cuyo cuerpo, después de este enfrentamiento con el Ejército, desaparece en 1966, entonces la dificultad y la temporalidad del hecho suponen un grado de dificultad bastante elevado.

Luego, el 18 de mayo de 2024, tenemos una hipótesis de localización, después de todo este cruce de información, y la Unidad de Búsqueda emprendió una acción humanitaria de recuperación de quien se presume, en su momento, es el cuerpo del padre Camilo Torres.

El lugar fue una bóveda del pabellón militar del cementerio municipal de Campohermoso, en la ciudad de Bucaramanga. Antes allí se habían realizado también acciones de búsqueda por parte de otras entidades del Estado, teniendo un resultado negativo para la persona a quien se buscaba.

Luego de estas acciones de recuperación, el cuerpo del padre fue entregado a Medicina Legal para practicar los análisis pertinentes. Posteriormente, se nos informó a nosotros como autoridad en 2025 que no se obtuvo un perfil genético compatible con el padre Camilo Torres; por lo tanto, no fue posible llevar a cabo este proceso de identificación.

¿Por qué fue tan difícil la identificación?

En mayo de 2024, cuando se hizo la exhumación o recuperación, el cofre pequeño donde estaban contenidas las estructuras óseas del padre Camilo Torres presentaba un grado de mezcla considerable con otras estructuras óseas de varios individuos, de un número mínimo de tres personas más.

Al encontrarse los huesos de al menos tres personas, se realizaron diversos estudios.
Al encontrarse los huesos de al menos tres personas, se realizaron diversos estudios. | Foto: Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas

Eso es un dato importante porque no solo había un cuerpo, sino que había representatividad de por lo menos otros tres cuerpos que no están completos, sino que hay algunos segmentos representativos.

Por ello, en julio de 2025, la Unidad de Búsqueda solicitó nuevamente el cuerpo y, como nosotros ya disponemos de laboratorios que los llamamos CIAFIS, Centros Integrales de Abordaje e Identificación Humana, los analizamos.

Del análisis que ya había hecho el Instituto, nosotros hicimos algunas ampliaciones, algunas reasociaciones de estructuras por coloración, daño tafonómico, edad, robustez de las estructuras o brasilidad, mediciones y zonas articulares.

Así, logramos una asociación de estructuras donde el cuerpo del padre Camilo Torres, entre esos tres individuos, es el que mayor representatividad tenía. Tenemos que recordar que en la investigación humanitaria, se recogen datos fundamentales, como la estatura del padre y sus hábitos.

También sabíamos que el padre no permaneció mucho tiempo en la guerra; estamos hablando de tres meses cuando él se vinculó al Ejército de Liberación Nacional, ELN, entonces no tenía las marcas particulares en el cuerpo que sí tienen los combatientes que han estado como mucho tiempo en esta actividad.

Con todos los elementos de la investigación, más el contexto, el trabajo que antropológicamente y la mesa que nos entregó el Instituto Nacional nos llevaron a confirmar, sin ninguna duda razonable, que estábamos frente al cuerpo del padre Camilo Torres.

¿Qué fue lo que se descubrió?

La genética fue un elemento más que aportó, porque aquí fue un conjunto de líneas de evidencia que no presentaron inconsistencias entre ellas para poder determinar de manera fehaciente que estábamos ante el cuerpo del padre Camilo Torres.

Luego, desde los ejercicios en laboratorio, encontramos algo muy importante, un acta de levantamiento que consta a lo sumo de seis líneas, pero seis líneas muy bien escritas que hablan de unos traumas por proyectil de arma de fuego que están ubicados en el hombro izquierdo y en la región de la pelvis, y estos mismos elementos cobraron relevancia porque fueron encontrados en las estructuras óseas.

En el cuerpo encontramos unas fracturas en la escápula izquierda y también encontramos unas fracturas en uno de los coxales que denominamos que están en un rango perimórtem, lo que significa que el hueso aún estaba fresco cuando se produjeron este tipo de fracturas y, por su morfología, son consistentes con heridas de proyectil de arma de fuego. Esos elementos los fuimos sumando para poder establecer la identidad del padre Camilo Torres.

Doctor, esa acta de levantamiento, ¿cómo la encontraron? ¿Estaba con el cuerpo? ¿Qué características tenía esa acta de levantamiento?

Está en un libro y es una descripción muy corta pero contundente porque la hace alguien que tiene un conocimiento de anatomía; fue médico legista el que la hizo. No estaba con el cuerpo; la encontramos luego en la parte documental, pero también encontramos en Bucaramanga un registro notarial de la muerte del padre Camilo Torres.

Un grupo interdisciplinar trabajó durante años para identificar el cuerpo.
Un grupo interdisciplinar trabajó durante años para identificar el cuerpo. | Foto: Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas

El registro se realizó unos días posteriores a la muerte del padre y estamos ante un cuerpo identificado con métodos del momento, pero no quiere decir que fue el único elemento que nosotros tuvimos presente. La Unidad de Búsqueda tiene una gran ventaja, porque está en todo el proceso, desde la investigación, la recuperación y la identificación, lo que nos permite hacer un cruce de toda la información que se tenga de cada uno de los casos.

El 18 de mayo del 2024 se realizó la inhumación; usted explicó que había estructuras óseas de otros individuos, ¿pero el cuerpo del padre Camilo Torres estaba completo?

Cuando nosotros hablamos de un contexto mezclado en un contenedor que no supera los 60 centímetros de longitud, nos encontramos partes de mínimo tres individuos allí representados. Esto quiere decir que no estamos ante esqueletos completos, sino ante elementos que representan mínimo tres individuos, uno de ellos ya confirmado, el padre Camilo Torres, con la mayor representatividad de estructuras: de huesos largos como el fémur, la tibia, el peroné, el húmero, el cúbito; una sola costilla fue posible asociarla a este cuerpo, muchos arcos costales que pertenecen a otros individuos que se excluyeron de pertenecer al padre Camilo Torres; pero no tenemos cuerpos completos.

Esto nos habla de una disposición secundaria, un segundo enterramiento, es decir, que este lugar donde encontramos al padre Camilo Torres no fue el primer sitio donde lo inhumaron.

¿Dentro de estas estructuras estaba el cráneo del padre Camilo Torres?

No podemos ni negarlo ni confirmarlo porque hay estructuras de cráneos, hay una de la que fue posible obtener resultados genéticos y que se excluye por completo que sea del padre Camilo Torres. Ahora tendremos la tarea de investigar a quién pertenecen esos otros cuerpos que estaban allí, esos otros dos cuerpos, mínimamente, porque hay que recordar que en la información contextual histórica y del combate, se dice que él falleció con otras personas; entonces estamos tras la pista también de esos otros cuerpos que están allí representados.

El sacerdote perteneció al ELN. Además, se enfocó en la reforma agraria y el cambio social.
El sacerdote perteneció al ELN. Además, se enfocó en la reforma agraria y el cambio social. | Foto: X: @UNALOficial

Lo cierto es que la entrega que se realizó de las estructuras óseas no contenía un cráneo asociado con plena certeza al cuerpo de Camilo Torres.

Luego de esta identificación y entrega del cuerpo, ¿cuáles fueron los trabajos con los cuerpos que se encontraron? ¿Quiénes conforman un equipo en este caso?

Lo conforman un médico, una odontóloga, un antropólogo y una asistente forense, por eso hablamos de un equipo interdisciplinario de abordaje de nuestros casos. Se determina, dado el grado de mezcla, que tenemos un mínimo de tres individuos que están representados por estructuras craneales que se duplican. Entonces ya nosotros sabemos que en mínimo momento estamos hablando de tres individuos, porque hay tres cráneos representados.

Decimos que mínimo son tres personas porque puede haber una falange que no es posible asociar a ese cráneo, o un huesito que no es posible asociarlo. Luego se hace un análisis antropológico completo en el que se mira la coloración de las estructuras óseas, el tamaño, la edad, el sexo; hay articulaciones muy débiles, que es lo que puede articular un hueso de otro individuo, pero también hay articulaciones muy fuertes, o hay articulaciones medias.

También se analiza si hay enfermedades o cambios en el hueso. Se comienzan a separar por tamaño, por color, si están rotas en algún punto y encajan. Así comenzamos a separar lo que es de un individuo y de otro, para dejar finalmente algo que llamamos micheláneos o grupos que no podemos asociar a ninguno de los individuos.

El padre Javier Giraldo recibió la urna con los restos del padre Camilo Torres, quien perteneció al ELN los últimos tres meses de su vida.
El padre Javier Giraldo recibió la urna con los restos del padre Camilo Torres, quien perteneció al ELN los últimos tres meses de su vida. | Foto: Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas

Algunos grupos van a quedar sin asociación a ninguno de estos individuos, sobre todo arcos costales, huesos de la mano y del pie, que suponen una dificultad grande, y estas piezas también se les hicieron muestras genéticas; de algunos fue posible obtener resultados y de otros no porque hay algo que bloquea la extracción del ADN.

¿Qué tan importantes son las muestras que se tomaron a los padres del sacerdote?

Las pruebas a Isabel Restrepo se hacen en Cuba por parte de una delegación cubana; este cuerpo está en unas condiciones de degradación muy avanzadas e inclusive se tomaron muestras del cabello que aún estaba en dicho país.

Las muestras de Calipso, su padre, fueron bastante determinantes porque es con quien hubo una coincidencia que nos indicó el Instituto y es el reporte que está pendiente de salir, pero fueron importantes en el proceso de identificación. Fueron elementos relevantes en el proceso de identificación.

¿Cuál fue la prueba reina para ustedes como investigadores? ¿Qué elementos permitieron saber que efectivamente se trataba del cuerpo de Camilo Torres?

No hay pruebas reinas, fue un conjunto; todas las líneas de evidencia son importantes. Lo que hicimos fue sumar todos los elementos que he narrado desde la investigación histórica, la localización del cuerpo, el proceso de recuperación y exhumación, y todo se sumó y se comparó.

Cuando nos dimos cuenta de que no teníamos inconsistencia en estas líneas de evidencia, pudimos decir que estábamos ante el cuerpo de Calimo Torres, identificado de manera integral por varias disciplinas.

¿Cuál fue el momento más complejo de toda la investigación?

La localización del cuerpo fue el momento más retador porque estamos hablando de una desaparición de 1966; además, según todos los relatos históricos, no estábamos buscando el primer lugar donde enterraron al padre, sino el segundo en el que fue depositado.

Asimismo, fue un proceso mezclado; aunque estamos hablando de un mínimo de tres individuos, es una parte retadora. También los inhibidores que tenían los cuerpos para la extracción de elementos genéticos y poder obtener un perfil.

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