Fuentes militares denunciaron una red de explotación sexual infantil que afecta a las comunidades indígenas y afrodescendientes del Chocó. Según reveló la Revista Semana, basándose en información de las Fuerzas Armadas, grupos armados ilegales estarían vendiendo niñas a depredadores sexuales en las carreteras de ingreso al departamento.

Según las fuentes, hombres del ELN y el Clan del Golfo raptan niñas y adolescentes de las zonas rurales, donde habitan indígenas y afros, luego las llevan hasta las carreteras de ingreso al departamento, las que vienen de ciudades de Medellín y Pereira hacia Quibdó, donde las venden como vírgenes por sumas entre 1 y 5 millones de pesos.

Las comunidades afros e indígenas son las más afectadas por este flagelo. | Foto: Esteban Vega La-Rotta / Publicaciones Semana

En específico, esta perversa situación se estaría presentando en poblaciones como Pueblo Rico, Guarato y Yuto, comunidades apartadas en zonas donde dominan estas estructuras criminales que, amenazando a las familias toman a sus hijas y las someten a vejámenes vulneran todos sus derechos humanos, como mujeres y niñas.

La Defensoría del Pueblo también viene denunciando graves vulneraciones de derechos sexuales y reproductivos en zonas de conflicto armado. De hecho, en diciembre del año pasado, alertó “por la persistente y sistemática vulneración de los derechos humanos, sexuales y reproductivos de mujeres, niñas, adolescentes y personas con orientación sexual e identidad de género no hegemónica (Osignh)”.

De acuerdo con la Defensoría, esto no solo estaría ocurriendo en el Chocó, también en poblaciones del Pacífico, como Buenaventura, otras de la subregión del Catatumbo, y en los departamentos de Arauca, Guainía, Vichada, Amazonas, Cauca, Nariño y Putumayo.

El ELN no solo recluta menores, también rapta niñas para explotarlas sexualmente. | Foto: COLPRENSA ©

En su informe, el organismo indicó que “las dinámicas de control ejercidas por los grupos armados ilegales restringen gravemente el acceso a la salud, la autonomía reproductiva y sexual y la integridad física y emocional de mujeres, niñas y adolescentes; enfrentan un riesgo diferenciado y desproporcionado”.

Las consecuencias de degradación humana, violencia y salud mental son severas para las víctimas de explotación sexual, como detalla la Defensoría, muchas de ellas adquieren infecciones y enfermedades de transmisión sexual, tienen embarazos adolescentes, o son sometidas a abortos, y las obligan a la prostitución en otros casos.

El medio también trae a colación un informe del Cinep-Programa por la Paz, que se titula ‘EGC en el Chocó: violencia, poder y miedo’, publicado en junio de 2025, donde detallan circunstancias asociadas con el Clan del Golfo, que se hace llamar también Ejército gaitanista de Colombia (EGC), más que preocupantes en las que menores de edad son víctimas.

El Clan del Golfo tiene una fuerte presencia en el Chocó. | Foto: Tomado de video.

“Los miembros del EGC toman control sobre sus vidas desde la manipulación de las necesidades económicas del núcleo familiar. Se acercan a los padres ofreciendo dinero, bienes o servicios, ganándose su confianza y vendiendo la idea de que, junto a él, no les faltará nada”, explican.

Pero, el testimonio más impactante lo entregó una lideresa comunitaria del municipio de Unguía, Chocó. “Hubo un comandante que llegó a tener 60 o 65 niñas de todas las veredas y corregimientos. Las veía cada seis meses. Empezó a hacer casas, como un condominio. Las metía ahí. A todas les colocaba casa y moto. Esas niñas eran vigiladas, tenían vigilancia, no podían salir del territorio. Todo lo que necesitaban se lo llevaban. No podían salir del casco urbano. Si querían estudiar, igual se tenían que quedar allá, porque eran propiedad de él”, aseguró.