Diez integrantes del Ejército permanecen bajo atención médica luego del ataque con drones ejecutado contra tropas del Batallón de Selva No. 48, en zona rural de Santa Rosa del Sur, departamento de Bolívar. La ofensiva, atribuida a guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN), dejó varios uniformados con heridas de consideración.
De acuerdo con la información reportada por periodistas de esa región del país, ocho de los militares fueron trasladados al Hospital Universitario de Santander, HU, en Bucaramanga. Otro recibe atención en el Hospital Militar de la Segunda División del Ejército y un décimo permanece en un centro asistencial de Barrancabermeja.
La mayor preocupación se concentra en el estado de salud de dos de los soldados hospitalizados en Bucaramanga, quienes permanecen en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), después de ser sometidos a varias intervenciones quirúrgicas.
Orlando Quintero, subgerente del Hospital Universitario de Santander, informó que los pacientes tienen edades entre los 19 y los 35 años y que los dos casos más delicados presentan pronóstico reservado.
“Tenemos dos pacientes críticos en la Unidad de Cuidados Intensivos, sometidos a múltiples intervenciones quirúrgicas. Son pacientes con pronóstico reservado. Estamos dedicados a mantener sus condiciones vitales”, explicó el funcionario.
Entre los uniformados afectados se encuentra Bera Navarro Yarur, un soldado de apenas 19 años. Su madre, Olga Navarro, relató los momentos de angustia que vivió mientras intentaba establecer comunicación para conocer el estado de salud de su hijo, en medio de las dificultades ocasionadas por las lluvias y la falta de señal telefónica.
La mujer confirmó que el joven fue sometido a una cirugía y continúa bajo estricta vigilancia médica.
“Está entubado, estable. Tuvo cirugía del estómago hacia abajo. Está muy delicado, pero estable”, manifestó la madre, quien permanece pendiente de su evolución.
Además de los dos militares que se encuentran en estado crítico, otros uniformados presentan fracturas y diferentes lesiones de consideración. Algunos también están siendo sometidos a evaluaciones especializadas para establecer posibles daños en la visión y la audición, debido a los efectos de la onda explosiva generada durante el ataque.
Ante la llegada de los heridos, el Hospital Universitario de Santander reforzó su capacidad de atención y mantiene activo un equipo multidisciplinario de profesionales de la salud para realizar los procedimientos quirúrgicos y el seguimiento médico que requieren los pacientes.
Mientras avanzan los tratamientos, los familiares de los militares permanecen a la espera de noticias favorables sobre la recuperación de sus seres queridos, varios de ellos jóvenes que resultaron afectados durante esta nueva acción violenta contra integrantes de la Fuerza Pública.