El próximo 27 de mayo, el Sindicato de Trabajadores del Ingenio Pichichí (SINTRAPICHICHÍ) conmemora 80 años de existencia, una trayectoria ligada tanto a la defensa de los derechos laborales como al crecimiento del Ingenio Pichichí.

Felipe Arce Usman, actual presidente de SINTRAPICHICHÍ y miembro de la comisión negociadora, destaca que este recorrido es el resultado de un esfuerzo conjunto. “Desde nuestros inicios velamos por el bienestar de los trabajadores, acompañando en paralelo el crecimiento de la empresa”, aseguró.

El sindicato fue creado en 1946, cinco años después de la fundación del ingenio, y desde entonces se ha consolidado como la única organización sindical dentro de la empresa. Según Arce Usman, una de sus características es que agrupa a 1237 trabajadores, incluyendo distintos niveles dentro de la estructura laboral.

Esta amplia afiliación ha permitido fortalecer su papel en los procesos laborales y su capacidad de interlocución, además de mantener una estructura organizativa en la que la participación sindical se extiende a la mayoría de áreas del ingenio, incluyendo cargos operativos y administrativos.

Convenciones y beneficios

Uno de los principales logros del sindicato ha sido la firma de convenciones colectivas de trabajo con beneficios por encima de los mínimos legales. “Las convenciones que hemos firmado han sido un éxito”, afirma el presidente.

Entre los beneficios más representativos se encuentran los enfocados en salud, educación y vivienda, orientados a mejorar la calidad de vida de los trabajadores y sus familias. En salud, se brindan auxilios económicos para cubrir gastos en medicamentos, hospitalización, anteojos y otras necesidades médicas. En educación, los apoyos financieros acompañan a los beneficiarios desde la formación básica hasta estudios universitarios, promoviendo su desarrollo académico.

En cuanto a vivienda y desarrollo, se impulsan programas que facilitan el acceso a casa propia, junto con procesos de formación continua que han permitido a varios empleados crecer profesionalmente y ascender desde cargos operativos a roles de mayor responsabilidad dentro de la empresa.

A estos beneficios se suma un énfasis permanente en la capacitación y el bienestar integral de los trabajadores y sus familias. “Se trabaja mucho con el bienestar de los trabajadores”, señala Felipe Arce, al destacar el acompañamiento institucional en los procesos de formación y desarrollo laboral.

La convención colectiva más reciente fue firmada el 22 de octubre de 2023 y estará vigente hasta el 21 de octubre de 2029.

Diálogo como base de la relación

La dirigencia sindical destaca que uno de los factores clave en estas ocho décadas ha sido la relación con la administración del ingenio, basada en la comunicación y el diálogo.

“Siempre ha habido una buena comunicación”, explica el presidente Felipe, quien atribuye la estabilidad laboral a la confianza entre las partes.

Este modelo se apoya en la concertación y en el reconocimiento de los roles de cada actor. El sindicato mantiene su autonomía, mientras la empresa reconoce su función, lo que ha permitido tramitar diferencias sin afectar la continuidad de los procesos laborales.

Una particularidad es que jefes y mandos medios también hacen parte del sindicato, lo que influye en la forma de gestionar conflictos. En lugar de confrontaciones, se priorizan espacios de conciliación.

“Cuando hay un problema entre un trabajador y un jefe, llamamos a la concertación”, explica. Para el dirigente, este enfoque ha sido determinante: “El éxito ha sido generar confianza”.

Retos frente al cambio

De cara al futuro, el sindicato enfrenta desafíos asociados a transformaciones tecnológicas y cambios en las expectativas de las nuevas generaciones.

Uno de los principales retos es adaptarse a nuevas formas de comunicación y organización. “Tenemos que avanzar hacia las ayudas tecnológicas”, asegura el presidente, al señalar que el contacto ya no es únicamente presencial y que los mecanismos tradicionales deben complementarse con herramientas digitales.

También reconoce cambios en las prioridades de los trabajadores jóvenes. Mientras antes la vivienda era central, hoy algunos priorizan la formación u otros proyectos personales, lo que implica revisar los enfoques tradicionales y analizar nuevas formas de acompañamiento.

Esto plantea la necesidad de ajustar las estrategias sindicales y repensar los beneficios incluidos en las convenciones colectivas, en función de dinámicas laborales que han venido evolucionando.

“Tenemos que buscar estrategias de cómo llegarle a la gente”, explica, destacando la importancia de entender las necesidades actuales y de mantener la cercanía con los afiliados.

A las puertas de su aniversario número 80, Sintrapichichí proyecta su futuro manteniendo los principios que han marcado su trayectoria: el diálogo, la concertación y la confianza como base de su acción sindical.