Durante años, pacientes con miopía, hipermetropía, astigmatismo o presbicia enfrentaron limitaciones para acceder a cirugías que corrigieran sus problemas visuales. Aunque el diagnóstico no era un impedimento, factores como la edad, el espesor de la córnea, el ojo seco o ciertas alteraciones corneales hacían que estos procedimientos no fueran considerados seguros.
En muchos casos, la respuesta en consulta era reiterativa: no eran candidatos para cirugía refractiva. Esto implicaba depender de gafas de alta graduación o de lentes de contacto como única alternativa para mejorar la visión.
Sin embargo, ese escenario ha empezado a cambiar. Los avances tecnológicos y la mayor precisión en los diagnósticos han permitido que algunas de las barreras que antes limitaban estos procedimientos evolucionen. Hoy, pacientes que eran descartados pueden ser evaluados nuevamente y, en casos seleccionados, acceder a este tipo de intervenciones.
“Lo que antes se consideraba un límite médico, hoy es un desafío que la tecnología, en manos de especialistas, ha logrado resolver. Pacientes con córneas delgadas, irregulares o incluso con queratocono —en casos seleccionados—, que antes no eran aptos, hoy pueden ser candidatos y corregir sus defectos visuales con procedimientos de alta precisión”, explicó el doctor Diego Marín, especialista en córnea de la Clínica de Oftalmología de Cali.
Entre los desarrollos que han impulsado este cambio se encuentran los lentes intraoculares fáquicos (ICL), que se implantan dentro del ojo sin modificar la córnea y son una alternativa para pacientes con miopías altas o con ojo seco. También se destacan los láseres de última generación, que permiten correcciones más precisas con menor consumo de tejido, y la técnica SMILE, una cirugía mínimamente invasiva que favorece una recuperación más rápida.
“Hoy contamos con equipos más precisos, más rápidos y que preservan mejor el tejido del ojo. Esto no solo mejora los resultados, sino que nos permite operar pacientes que antes no eran candidatos y anticipar con mayor exactitud cómo va a quedar su visión”, agregó el especialista.
En la actualidad, más allá del número de dioptrías, la viabilidad de una cirugía depende de una evaluación detallada del ojo. El perfil de candidatos se ha ampliado e incluye personas con graduaciones altas, córneas delgadas y pacientes mayores de 45 años con presbicia. Aun así, se mantienen criterios médicos definidos: no son candidatos los menores de edad, personas con fórmulas inestables o con enfermedades oculares no controladas.
La cirugía refractiva es un procedimiento ambulatorio y de recuperación rápida que, en pacientes seleccionados, ofrece condiciones de seguridad. Además de reducir la dependencia de gafas, puede representar una mejora en la calidad de vida.
Para más información, puede acceder a la página web de la Clínica de Oftalmología de Cali.